11 de marzo de 2013

Consejos para prevenir y eliminar el moho

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Artículo elaborado para Sopa Tóxica


El moho pertenece al grupo de los hongos junto con las setas y las levaduras. La curiosidad de este grupo es que no pertenece al reino animal ni al vegetal debido a que las células que los forman son diferentes a las células características de estos dos reinos. Se cree que pueden existir centenares de miles de especies de moho y las que podemos encontrar normalmente en nuestras casas son las Cladosporium, Penicillium, Alternaria y Aspergillus.

En los últimos años ha habido un aumento de los casos de personas sensibles o alérgicas al moho. La reacción al moho que se encuentra en interiores puede provocar episodios de asma en asmáticos y alérgicos y en personas consideradas sanas puede causar rinitis, sibilancias al respirar, afecciones en el aparato respiratorio, tos y fiebre. También hay evidencias que parecen indicar una relación entre la exposición al moho interior y las enfermedades respiratorias en niños. Los construcción en las últimas décadas de edificios inteligentes, que son herméticos y en los que no hay suficiente ventilación ni renovación de aire, parece ser la causa de que algunos mohos tóxicos que siempre han existido afecten ahora a nuestra salud con más facilidad. Los materiales de construcción que utilizamos hoy en día también pueden facilitar la aparición de moho, por lo que muchos de ellos están, además, tratados con fungicidas, sustancias que son altamente tóxicas. El moho es uno de los factores causantes de lo que conocemos como “Síndrome del edificio enfermo”.


PREVENIR LA APARICIÓN DEL MOHO

El moho se reproduce a través de esporas que pueden estar latentes durante años hasta que se crean las condiciones necesarias para que germinen y se cree una colonia. Estas condiciones son: un nivel de oxígeno y temperatura correctos y una humedad alta. Una temperatura y una humedad altas facilitarán la aparición de moho. No nos es posible mantener la temperatura de casa baja sin tener frío, por lo que la mejor arma para prevenir la aparición de moho es controlar la humedad.

Si creemos que podemos tener riesgo de que aparezca moho en casa existe la posibilidad de determinar la presencia de mohos tóxicos, como el aspergillus, utilizando tests domésticos sencillos y económicos sin necesidad de pasar por el laboratorio.

Control de la humedad

Una estancia poco ventilada y con un grado alto de humedad o de condensación –como pasa en los sótanos- o una superficie adecuada (ropa, madera, comida, cuero, yeso, etc.) que se encuentre mojada durante al menos 24 o 48 horas es el mejor sitio para que el moho pueda crecer. Mantener la humedad por debajo del 60% es una de las principales maneras de dificultar la proliferación de moho, ya que sin humedad no hay moho.

Para reducir el grado de humedad en verano podemos utilizar los aires acondicionados y en invierno deshumidificadores de cloruro cálcico o bentonita o bien deshumidificadores eléctricos, si el grado de humedad es muy alto o si, por ejemplo, tenemos que tender la ropa dentro de casa. Es recomendable tener un higrómetro para controlar el grado de humedad que tenemos en casa.

Purificación del aire y limpieza del hogar

Las esporas de moho se trasladan a través del aire, por lo que una muy buena opción para eliminar las esporas de moho y prevenir la aparición de moho es utilizar purificadores de aire con filtros HEPA. Los filtros HEPA filtran partículas de hasta 0,3 micras, por lo que pueden capturar las esporas de moho que se encuentren en el interior de nuestras casas. Si ya tenemos moho en casa deberemos tener en cuenta que el moho puede liberar sustancias tóxicas, por lo que en este caso estaría recomendado un purificador de aire con dos fases de filtrado, HEPA más carbón activo, para que así se eliminen estas sustancias tóxicas del ambiente.

De la misma manera, si utilizamos un aspirador para la limpieza del hogar está recomendado que tenga un filtro HEPA para que así elimine las esporas del aire que pasan a través del aspirador. También podemos encontrar fácilmente aspiradores con filtros HEPA más carbón activo.

Otros métodos de prevención
  • Ventilación: Ventilar a conciencia la vivienda para evitar bolsas de humedad o condensación.
  • Luz solar: El moho no puede vivir recibiendo luz solar, por lo que siempre que sea posible hay que procurar que nuestra vivienda reciba el máximo de sol posible.
  • Pinturas anti-moho: Utilizar pinturas antimoho en las paredes susceptibles o ya afectadas por moho. Los fungicidas son sustancias muy tóxicas, por lo que deberemos optar siempre por una pintura anti-moho ecológica, como por ejemplo la pintura anti-moho Masan que no contiene disolventes ni fungicidas y es inodora.
  • Limpieza zonas húmedas: Limpiar las estancias húmedas de la casa, como lavabos y cocina, con productos que eliminen el moho que no sean tóxicos, como el bicarbonato, el percarbonato sódico o el agua oxigenada.
  • Ropa: Mantener la ropa seca, ya sea acabada de lavar, ropa que hemos utilizado para hacer deporte, ropa húmeda por la lluvia o toallas usadas. Si tendemos la ropa dentro de casa, utilizar un deshumidificador eléctrico para secarla.
  • Calzado: La ropa se lava a menudo pero los zapatos no, por lo que es una buena costumbre dejar los zapatos en la entrada de la casa para evitar traer más esporas a la vivienda. Además se deben guardar los zapatos que no utilicemos en lugares ventilados después de haberlos limpiado.

ELIMINAR EL MOHO

Los fungicidas convencionales son sustancias tóxicas, por lo que siempre que sea posible hay que optar por sustancias que sean seguras para la eliminación del moho. Para sustituir este tipo de fungicidas tenemos la opción de utilizar fungicidas no tóxicos y ecológicos como el de la marca Jati, que es totalmente seguro en cuanto a tóxicos. También podemos utilizar sustancias que actúan como la lejía pero que no emiten vapores tóxicos, como por ejemplo el percarbonato sódico o el agua oxigenada. Otra opción es utilizar ácidos que podemos encontrar en cualquier casa como el vinagre o el zumo de limón.

Para la operación de eliminar el moho es conveniente que la persona que lo haga lleve guantes no porosos y mascarilla con filtro de partículas para evitar respirar y tener contacto con las esporas de moho. Además se deberá lavar la ropa después de la limpieza. En el caso de que la limpieza del moho implique una gran superficie, es conveniente pasar el aspirador con filtro HEPA después de la limpieza o bien colocar un purificador de aire mientras la hacemos y mantenerlo en funcionamiento durante varios días después para eliminar al máximo las esporas que inevitablemente se van a liberar.

Paredes y techo: Suelen estar provocados por escapes de agua y condensación. Si la superficie no es porosa tan solo hay que pasar un paño húmedo. En el caso de que sea porosa, por ejemplo de yeso sin pintar, no queda otra opción que rascar la pared y volver a enyesar o cambiar la placa de yeso, ya que el material estará afectado en profundidad.

Madera: Con una esponja y un poco de vinagre diluido se puede eliminar el moho de la madera afectada. Si la zona afectada no es muy grande y ha quedado alguna mancha superficial de moho se puede lijar un poco la madera.

Moqueta y alfombras: Si la moqueta es fija se deberá cambiar la zona afectada por moqueta nueva, ya que es lo más eficaz y seguro. Las moquetas que no sean fijas y las alfombras deberán sacarse al exterior, limpiar con agua en la que se haya disuelto percarbonato sódico, enjuagar muy bien y dejarlas secar al sol. Después habrá que aspirarlas para eliminar las esporas y volverlas a colocar.

Baldosas y lechada: Un caso típico de los lavabos. Se puede eliminar el moho fácilmente con vinagre, percarbonato sódico disuelto en agua o agua oxigenada dejándolos actuar durante unos 15-20 minutos. En el caso de que queden manchas en la lechada, ya que es porosa y el moho puede haber profundizado, será necesario rascarla un poco y colocar una nueva capa de lechada.

Tanto en paredes, techos, madera y moquetas o alfombras es conveniente aplicar un sellador para evitar que las esporas de moho que puedan haber quedado puedan crear una colonia. Se pueden encontrar selladores que no emitan tóxicos de las marcas Masid o AFM.

Ropa: Lavando un par de veces la ropa añadiendo una cucharada de percarbonato sódico a la lavadora (se puede utilizar junto con el detergente) y dejándola secar al sol es la mejor manera de eliminar el moho y también las manchas de moho en el caso de que sea ropa blanca. En lugar de percarbonato se puede utilizar vinagre, añadiendo un par de tazas al lavado.

Cuero: El cuero es presa fácil del moho, sobre todo si lo guardamos en armarios o lugares húmedos y sin ventilación. En este caso, se debe cepillar la ropa de cuero en el exterior y dejarla secar al sol. Después mezclar dos partes de agua con una de vinagre blanco y limpiar con un paño una parte pequeña de la prenda y secarla después (para evitar que se deteriore el cuero). Después volver a poner al sol para que se seque completamente.

Lavadora: Hacer un lavado sin ropa añadiendo un par de cucharadas de percarbonato sódico y con la temperatura del agua al menos a 40ºC.

Para el moho que pueda haber en la goma: Diluir una cucharada pequeña de percarbonato sódico en medio litro de agua y añadir un poco de vinagre. Rociarlo en la goma y dejarlo actuar durante unos minutos. Después aclarar con agua.

Además de dejar la puerta de lavadora abierta para que se seque, usar bicarbonato en lugar de suavizante al lavar la ropa también ayuda a evitar la creación de moho.


El moho es, junto con los ácaros del polvo y las partículas procedentes de los animales domésticos, uno de los biogénicos con más prevalencia en los interiores de nuestros hogares y normalmente pasa desapercibido o es invisible hasta que ya ha afectado a una gran zona. Por este motivo es importante eliminarlo y sobre todo tomar las medidas necesarias para prevenir su aparición.


Artículo elaborado para Sopa Tóxica



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