3 de diciembre de 2012

Salud bucal y dental



Artículo elaborado para Sopa Tóxica

La salud bucal y dental es primordial para el buen estado físico de nuestro cuerpo, ya que unos dientes en mal estado pueden provocan serias complicaciones como infecciones, fatiga e incluso cambios de humor debido al dolor y al malestar que producen. Una mala masticación, además, provoca un sobreesfuerzo del sistema digestivo, lo que nos acabara generando problemas serios con el paso de los años. Hay que tener en cuenta que el cuidado de la boca no solo se hace en la boca, sino que hay que tener una alimentación sana; por ejemplo, es importante tener en cuenta que un déficit de vitamina C o D pueden causar graves problemas bucales. La prevención es esencial para evitar problemas de caries que nos obliguen a solucionarlo con empastes, ya que los empastes convencionales son tóxicos, especialmente las amalgamas que contienen mercurio, por lo que conviene no llegar al extremo de tener que empastar las piezas dentales.

Las caries y muchos de los problemas bucales están provocados por la proliferación descontrolada de algunas bacterias que habitan en nuestra boca. Las bacterias que nos provocan caries se alimentan de los azúcares que se encuentran en nuestra boca y como residuo generan ácidos que dañan el esmalte dental. Las bacterias que habitan en nuestra boca también pueden provocar inflamación de las encías y posteriormente periodontitis entre otros problemas.

Puede parecer mentira, pero nuestros antepasados del Paleolítico no padecían casi caries. No fue hasta el Neolítico cuando el hombre comenzó a cambiar su alimentación basándola en los cereales -que tienen un bajo contenido en vitaminas- y con ellos aumentaron los problemas de salud dental como la caries, por ejemplo. Buena muestra de ello es que las principales poblaciones con un gran índice de caries son las que tradicionalmente han basado su alimentación en los cereales y que las poblaciones que han basado su alimentación en el pescado u otro tipo de alimentos no han tenido problemas dentales hasta que no han adoptado la cultura y alimentación occidentales.


PROBLEMA

Los medios que se nos ofrecen hoy en día para mantener una buena salud dental y bucal son cepillarnos los dientes con dentífricos, utilizar hilo dental y enjuagues bucales. El problema es que los dentífricos, los enjuagues bucales y los hilos dentales están compuestos por sustancias que como mínimo son poco recomendables para ponerse en la boca. El hecho de que debamos cepillarnos los dientes después de cada comida y que debamos utilizar estos productos diariamente nos supone una exposición continuada a biocidas, colorantes, surfactantes, edulcorantes y aromas artificiales.

La cantidad de dentífrico que utilizamos es, además, un ejemplo de mimetismo publicitario. Los anuncios nos enseñan siempre una gran cantidad de dentífrico en el cepillo de dientes, lo que es muy atractivo estéticamente y nosotros intentamos hacer lo mismo en casa, dando por hecho que así es como se utiliza el dentífrico y utilizando una cantidad excesiva y poco recomendable de producto. Es una estrategia de marketing utilizada para que consumamos más.

Algunas de las sustancias tóxicas presentes en enjuagues y dentífricos son:

Flúor: Aunque desde siempre se nos ha dicho que el flúor es bueno para los dientes y previene la caries, esto no está demostrado. Lo que sí está demostrado es que el flúor es altamente tóxico. Los últimos estudios demuestran que el flúor puede provocar problemas hormonales muy serios que tendrían como consecuencia fatiga adrenal, problemas de páncreas y de tiroides y además ya se conoce desde hace tiempo que el flúor provoca cáncer de huesos. Aún así se sigue añadiendo flúor a los dentífricos, a la sal refinada e incluso al agua de muchas zonas.

Triclosan: Es un producto fungicida y antibacteriano que se utiliza en los dentífricos para combatir el exceso de bacterias en la boca. Se metaboliza y puede encontrarse en la leche humana, en la sangre y en la orina. Un estudio reciente indica que es un disruptor endocrino que afecta especialmente a las adolescentes y se cree que puede inhibir una de las hormonas tiroideas (T4), por lo que en EE.UU. se va a realizar un estudio a finales de este año (2012) para comprobarlo. Es un contaminante del agua, por lo que afecta la medio ambiente y no solo se encuentra en los dentífricos, sino también en detergentes, cosméticos, ropa y muebles.

Poliethylene Glicol o PEG: Los PEG pueden estar contaminados con una sustancia utilizada en su proceso de producción, el 1-4 dioxano, que es carcinogénica. En este caso, el problema es que el consumidor no tiene la seguridad total de que los PEGs estén totalmente libres de dioxanos, ya que los fabricantes de dentífricos no lo indican en sus envases.

Los hilos dentales suelen estar hechos de nylon o de teflón y la cera con la que se impregna normalmente es sintética.

Algunos de los problemas bucales provocados por una mala alimentación (comer alimentos procesados y refinados, falta de vitaminas, exceso de azúcares, etc.) o un mal cuidado de la boca son empeorados por los dentífricos y se intentan solucionar con otros productos como los enjuagues, que acaban empeorándolos aún más o provocando nuevos problemas como sequedad, úlceras, sangrado de encías, etc. debido a que en su composición tienen sustancias antimicrobianas o surfactantes que son demasiado agresivas.


ALTERNATIVAS

La alternativa a los productos convencionales son los dentífricos y enjuagues bucales naturales, mucho mejor si son ecológicos. Para los más pequeños, hay dentífricos ecológicos especialmente elaborados para que los niños los puedan ingerir sin problemas. Una de las marcas que dispone de una buena gama de pastas de dientes ecológicas es Lavera.

Incluso tenemos la opción de comprar cepillos de dientes sin cerdas sintéticas, que suelen estar hechas de nylon o de otro material, porque existen cepillos de dientes de cerdas de tejón o jabalí, por ejemplo.

Los hilos dentales más recomendables son hechos de seda natural impregnados con cera natural, que puede ser de cera de abejas o de carnauba.

Además de adquirir pastas de dientes y enjuagues ecológicos, también los podemos hacer en casa:

Pasta de dientes de bicarbonato y sal: Mezclar una parte de bicarbonato sódico con la mitad de sal marina sin refinar y poner un poco de agua para formar una pasta que pueda quedar en el cepillo. Se le pueden añadir hojas de menta, hierbabuena o la hierba aromática que se desee y se puede añadir un bactericida natural como una infusión de tomillo, espliego, salvia o romero en lugar de agua, por ejemplo.

Pasta de dientes de levadura y limón: Mezclar 2 cucharadas de piel de limón rallada muy fina, ¼ de taza de levadura de cerveza y dos cucharadas pequeñas de sal. Batirlos muy bien hasta que formen una pasta. Se debe guardar en un sitio fresco y se debe mojar el cepillo para utilizar el preparado para que la levadura se active. La levadura nos aportará además mucha vitamina B9 (ácido fólico), que se absorbe en la boca y el trato digestivo. Si en lugar de levadura ponemos bicarbonato, tendremos un blanqueador dental.

Colutorios de hierbas: Como alternativa a los colutorios o enjuagues bucales podemos utilizar infusiones de salvia, tomillo, espliego o romero. Si se tienen úlceras en la boca está especialmente recomendado utilizar salvia, que también es útil para hacer gárgaras. Cepillarse los dientes con infusión de salvia, además, permite recuperar la blancura de los dientes.

Enjuague bucal de tomillo: Añadir en un litro de agua purificada o mineral unos 60gr de tomillo fresco y apagar el fuego cuando el agua hierva. Añadir una cucharada grande de sal sin refinar y después de 5 minutos quitar el tomillo del agua y dejar de enfriar. Recomendado para desinfectar la boca antes o después de extracciones o si se tienen llagas, gingivitis o heridas.


La higiene bucal basada en productos naturales no agresivos es otra de las cosas útiles de nuestra pasado que ha quedado olvidada en muy pocas generaciones. Sustituir los productos sintéticos y agresivos que utilizamos hoy en día es muy fácil, económico y como hemos visto no implicaría más de 10 minutos de nuestro tiempo, pero mejoraría nuestra salud dental, y en consecuencia, nuestra salud general.



Artículo elaborado para Sopa Tóxica


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