3 de noviembre de 2010

Se demuestra que los productos de uso cotidiano con fragancia emiten sustancias químicas no declaradas en sus ingredientes - Estudio de la Universidad de Washington, Anne Steinemann (26 de octubre de 2010)




SE DEMUESTRA QUE LOS PRODUCTOS DE USO COTIDIANO CON FRAGANCIA EMITEN SUSTANCIAS QUÍMICAS NO DECLARADAS EN SUS INGREDIENTES

Fuente: Scented consumer products shown to emit many unlisted chemicals
Traducido por Eva Caballé, autora del blog No Fun


Universidad de Washington
26 de octubre de 2010

El dulce olor de ropa recién lavada puede contener una nota amarga. Los productos perfumados que se utilizan habitualmente - incluyendo aquellos que dicen ser "verdes" - emiten muchas sustancias químicas que no figuran en la etiqueta, incluyendo algunos que están clasificados como tóxicos.

Un estudio dirigido por la Universidad de Washington ha descubierto que 25 productos con fragancia de uso cotidiano emiten un promedio de 17 sustancias químicas cada uno. De las 133 sustancias químicas detectadas, casi una cuarta parte están clasificadas como tóxicas o peligrosas por, como mínimo, una ley federal. Solo una de las sustancias químicas estaba listada en la etiqueta del producto y solo dos se daban a conocer públicamente en la información adicional. El artículo se publica hoy online en la revista Environmental Impact Assessment Review (Evaluación de Impacto Medioambiental).

“Hemos analizado los productos más vendidos, y aproximadamente la mitad de ellos se autoproclaman como verdes, ecológicos o naturales” dijo la autora principal Anne Steinemann, profesora de Ingeniería civil y Medioambiental y Asuntos Públicos de la Universidad de Washington. “Sorprendentemente la emisión de sustancias químicas peligrosas no fueron significativamente diferentes en los productos “verdes” respecto a los demás.

Más de un tercio de los productos analizados emiten como mínimo una sustancia química clasificada como un probable cancerígeno por la U.S. Environmental Protection Agency (EPA - Agencia de Protección Medioambiental de EE.UU.), y para las cuales la EPA no establece ningún nivel seguro de exposición.

Los fabricantes no están obligados a revelar todos los ingredientes de los productos de limpieza, ambientadores o productos para el lavado de la ropa, todos ellos regulados por la Consumer Product Safety Commission (Comisión de Seguridad de los Productos de Consumo). Tampoco a los productos de higiene personal, regulados por la Food and Drug Administration (Administración de Alimentos y Medicamentos), se les requiere que enumerar los ingredientes que se utilizan como fragancias, a pesar que un único ingrediente declarado como “fragancia” en un producto puede ser una mezcla de hasta varios cientos de ingredientes, dijo Steinemann.

Steinemann y sus colegas han hecho de detectives de sustancias químicas para descubrir lo que emiten los productos con fragancia de uso común en los hogares, espacios públicos y lugares de trabajo. El estudio analizó ambientadores (incluyendo espráis, sólidos y aceites), productos de lavandería (detergentes, suavizantes para la ropa y hojas de suavizante para secadora), productos de higiene personal (jabones, gel para las manos, lociones, desodorantes y champús) y productos de limpieza (desinfectantes, limpiadores universales y detergente para platos). Todos ellos de marcas muy conocidas, con más de la mitad de sus productos dentro de los más vendidos en su categoría.

Los investigadores pusieron una muestra de cada uno de los productos en un recipiente de cristal cerrado a temperatura ambiente y posteriormente analizaron el aire del ambiente buscando compuestos orgánicos volátiles y pequeñas moléculas que se evaporan de la superficie del producto. Detectaron concentraciones de sustancias químicas que van de 100 microgramos por metro cúbico (el valor mínimo reportado) a más de 1,6 millones de microgramos por metro cúbico. Las emisiones más frecuentes fueron limoneno (un compuesto con aroma cítrico), alfa-pineno y beta-pineno (compuestos con aroma de pino), etanol y acetona (un solvente que se encuentran en el quitaesmaltes de uñas).

Todos los productos emitieron por lo menos una sustancia química clasificada como tóxica o peligrosa.

Once productos emitieron como mínimo una sustancia química clasificada como probable cancerígeno por la EPA. Estas incluyen acetaldehyde (acetaldehído), 1.4-dioxane (1,4-dioxano), formaldehyde (formaldehído) and methylene chloride (cloruro de metileno). El único producto químico que figuraba en la etiqueta del producto era el etanol, y la única sustancia adicional que figuraba en el informe de seguridad química, conocida como hoja de seguridad, fue 2-butoxyethanol (2-butoxietanol).

“De forma conjunta, los productos emiten más de 420 sustancias químicas, pero prácticamente ninguno de ellas se da a conocer a los consumidores, en ningún lugar”, dijo Steinemann. “Debido a que las formulaciones de los productos son confidenciales, no fue posible determinar si una sustancia química procedía de la base del producto, de la fragancia añadida al producto, o de ambos.”

En las tablas adjuntas figuran la todas las sustancias químicas emitidas por cada producto y las concentraciones asociadas, aunque no se revelan la marca de los productos. “No queremos dar a la gente la impresión de que si hemos informado sobre el producto "A" y ellos compran el "B", están a salvo", dijo Steinemann. "Hemos encontrado sustancias químicas potencialmente peligrosas en todos los productos con fragancia que hemos probado.”

El estudio establece la presencia de diversas sustancias químicas, pero no hace afirmaciones sobre los posibles efectos en la salud. Dos encuestas nacionales publicadas por Steinemann y un colega en 2009 encontraron que aproximadamente el 20 por ciento de la población declaró efectos adversos para la salud provocados por los ambientadores y cerca del 10 por ciento se quejó de los efectos adversos de los productos de lavado de la ropa. Entre los asmáticos, tales denuncias fueron aproximadamente dos veces más comunes.

La ley Household Product Labeling (ley de etiquetado de productos del hogar), actualmente en revisión por el Senado de los EE.UU., quiere obligar a los fabricantes a listar todos los ingredientes en ambientadores, jabones, productos para el lavado de la ropa y otros productos de consumo. Steinemann dice que ella está interesada en las mezclas de fragancias, que se incluyen en la propuesta de ley de etiquetado, debido al potencial de exposición no deseada, o lo que ella llama "olores de segunda mano."

En cuanto a lo que los consumidores que quieren evitar los productos químicos deberían hacer mientras tanto, Steinemann sugiere el uso de opciones más sencillas, como la limpieza con vinagre y bicarbonato de sodio, la apertura de ventanas para la ventilación y el uso de productos sin ningún tipo de fragancia.

"En los dos últimos años, he recibido más de 1.000 e-mails, mensajes y llamadas telefónicas de gente que dice:" Gracias por hacer esta investigación, estos productos me hacen enfermar y ahora puedo empezar a comprender el por qué”, dijo Steinemann.



Steinemann es actualmente profesora de Ingeniería civil y Medioambiental y Asuntos Públicos de la Universidad de Washington. Los co-autores son Ian MacGregor y Sydney Gordon del Battelle Memorial Institute de Columbus, Ohio; Lisa Gallagher, Amy Davis y Daniel Ribeiro de la Universidad de Washington, y Lance Wallace, ex-trabajador retirado de EPA (Agencia de Protección Medioambiental de EE.UU.). La investigación fue financiada parcialmente por Seattle Public Utilities.



Traducción: Eva Caballé, autora del blog No Fun

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