La explicación psicológica para las enfermedades ambientales no es más que una invención absurda




LA EXPLICACIÓN PSICOLÓGICA PARA LAS ENFERMEDADES AMBIENTALES NO ES MÁS QUE UNA INVENCIÓN ABSURDA


Artículo escrito por el Dr. Tino Merz para CSN – Chemical Sensitivity Network y traducido al castellano por David Palma, para  No Fun.



La teoría psicogénica apareció como explicación de las enfermedades medioambientales a mediados de los años 90, justo cuando el índice de prevalencia de estas enfermedades empezó a ser alto y a pesar de que las publicaciones sobre encefalopatía tóxica se remontan hasta el año 1904 y que la Sensibilidad Química Múltiple fue descubierta en 1945. Científicamente la teoría psicogénica no ha aportado casi nada, sin embargo ha causado un daño jurídico enorme. Esta teoría se intensificó no a pesar del reconocimiento de la SQM como enfermedad orgánica en Alemania, sino debido a dicho reconocimiento (CIE-10 SQM Alemania: T78.4). Recordemos que en 1996 se intento incluso cambiar el nombre de la SQM por el de Intolerancia Ambiental Idiopática. 

No es un debate científico, se trata de jurisprudencia pura. La civilización occidental se basa en los derechos humanos, mediante las constituciones y las leyes de cada país. La salud tiene un gran valor legal. Por ejemplo: La integridad física está explícitamente protegida en el artículo 2.2 de la Constitución Alemana. Esta protección legal se ve minada por el debate psicológico, ya que la protección legal no es válida para enfermedades imaginarias. Así la teoría psicogénica se utiliza para robar los derechos de los enfermos, ya que este es su objetivo principal. Ya sea por una póliza de seguros o por una indemnización de daños, las victimas siempre pierden a nivel judicial y como daño colateral, tampoco reciben la asistencia sanitaria adecuada. 

Si piensan que esto es indignante, están en lo cierto, ya que la teoría psicogénica se aprovecha del hecho que las neurotoxinas dañan la función cerebral. Estas disfunciones provocadas por las neurotoxinas ya fueron definidas en 1985 en el criterio diagnóstico de la encefalopatía tóxica por la OMS. Simplemente lo que sucede es que la causa y el efecto han sido invertidos. Se pueden hacer todos los estudios que se quiera para encontrar el resultado que se espera: alteraciones psicológicas. Pero debido a que estas alteraciones psicológicas que se encuentran en los estudios no tienen nada que ver con los trastornos psiquiátricos conocidos, no son estudiadas a fondo o son directamente desechadas. Por este motivo la teoría psicogénica no tiene ninguna base científica. Los efectos de las neurotoxinas en la psique ya se conocían anteriormente, por lo que los estudios que se hacen son siempre a sabiendas falsos. 

En alemán no existe un término para definir una invención como la comentada anteriormente. En inglés existen varias posibilidades: fake, bullshit o phoney. El filósofo Harry G. Frankfurt (Profesor emérito en Princeton) ha analizado los términos de manera filológica y filosófica. En cuanto al sentido filosófico, bullshit es la ausencia de contacto con la realidad. Por ejemplo una mentira o el cambio intencionado sobre unos hechos. Bullshit es una invención lejos de la molesta realidad (dígase ciencia). La teoría psicogénica es bullshit, la invención consiste en invertir causa y efecto. Si alguien intenta refutarlo científicamente ya está confirmando el principal objetivo de la bullshit: falsificar la ciencia. Los parámetros científicos no servirán de nada porqué la discusión ha cambiado y se ha convertido en un debate fantasma. H.G Frankfurt dice: “la bullshit causa más daños que la mentira. Daña los conocimientos al completo, no sólo los detalles”. Y éste es el caso del debate psicogénico: tan pronto el término psicosomático fue mencionado en medicina, la discusión se enfocó instantánea y exclusivamente en él.

La bullshit no se puede refutar científicamente, solo se la puede dejar al descubierto. En un artículo del año 2009, el profesor Martin Pall dejó al descubierto la tesis psicogénica, corriendo así el riesgo de que su explicación sobre los mecanismos patógenos bioquímicos esenciales cayera en el olvido y el debate científico se dejara de lado otra vez. Esto ha funcionado muy bien durante las últimas décadas: Un estudio alemán del Instituto Robert Koch “descubrió” que los marcadores de los enfermos de SQM diferían de los de los enfermos psiquiátricos. Un par de años más tarde este detalle tan molesto ya se había olvidado. Desde los años 80 se conoce exactamente la naturaleza de la SQM, sin embargo se discute más sobre la bullshit que sobre la propia SQM, pero esto no debe sorprendernos.

Esta bullshit perjudica incluso a los seres humanos. Un abogado constitucional alemán afirmó lo siguiente: “Este es el peor de los genocidios, dejar en el olvido a los que no son capaces de valerse por sí mismos”. No pensó en enfermos cuando hizo esta afirmación en 1954, pero hoy no es una cuestión de raza o de religión, sino de individuos con “malos genes” (que es otra invención), incapaces de desintoxicarse, que son tratados como seres humanos inferiores, lo que resulta verdaderamente perverso.

Esta situación sólo puede cambiar si nos damos cuenta de que no se trata de un asunto científico, sino jurídico, ya que científicamente se resolvió hace décadas. Debemos darnos cuenta que el conocimiento científico tienen efecto legal. Justamente con la teoría psicogénica se intenta evitar esta causa-efecto legal. De esta forma se cambia el tema de discusión para provocar un pseudo-debate y de manera instantánea la SQM se convierte en algo desconocido, misterioso y no reconocido por la OMS y así se socaba la ley y la justicia. Todo esto provoca que los expertos que están comprometidos se tengan que dedicar a rebatir científicamente la teoría psicogénica, en vez de poder dedicarse a su trabajo, y que las asociaciones de enfermos tengan que luchar también para defender conocimientos científicos que son de sobras conocidos e incluso están reconocidos. De esta manera la bullshit ha ganado hasta ahora sin demasiado esfuerzo.

Todo esto solo podrá cambiar cuando los que realmente quieran cambiarlo tengan el coraje de llamar bullshit a la bullshit sin dejarse intimidar por la soberanía arrogante de la interpretación única, que según el filósofo Frankfurt, siempre acompaña a la bullshit. La propia teoría psicogénica induce a tener coraje.


Fuente: CSN Blog (14/03/2010)