Este interesante artículo del Dr. Luis Carlos Páez Lobeira, Ginecobstetra con Subespecialidad en Cirugía Reproductiva e Infertilidad y Especialista en Endometriosis, expone lo que constantemente intentamos hacer visible los afectados de Sensibilidad Química Múltiple.
Los tóxicos ambientales (presentes en nuestra agua, alimentos, en el aire que respiramos, en la ropa que llevamos y también en los muebles y productos de higiene y limpieza de nuestras casas, escuelas y lugares de trabajo) no solo causan Sensibilidad Química Múltiple, sino que son responsables de una larga lista de enfermedades y deben ser controlados. No tenemos que perder la perspectiva que estas sustancias químicas, que circulan con total impunidad y que quieren hacernos creer que son inocuas, son relativamente "nuevas". Sin ir más lejos, los abuelos de los que estamos en la treintena no estaban sometidos a la mayoría de ellos (ni ambientadores, ni suavizante para la ropa, ni alimentos procesados, etc).
Si os fijáis en la lista de consejos del artículo para reducir los estrógenos, la mayoría se centran en el Control Ambiental. Como bien dice el autor en la conclusión, hay enfermedades ambientales que podemos controlar o minimizar y lo importante es tener conciencia de la salud preventiva.
Y para acabar, creo que este artículo deja bien claro el motivo por el cual las mujeres tenemos más probabilidades de desarrollar ciertas enfermedades. A ver si sirve de lección a todos aquellos que utilizan la predominancia femenina en la SQM para desacreditar la enfermedad. Citando otra vez al doctor, ser mujer en el siglo XXI es una “profesión” de alto riesgo.
Y para acabar, creo que este artículo deja bien claro el motivo por el cual las mujeres tenemos más probabilidades de desarrollar ciertas enfermedades. A ver si sirve de lección a todos aquellos que utilizan la predominancia femenina en la SQM para desacreditar la enfermedad. Citando otra vez al doctor, ser mujer en el siglo XXI es una “profesión” de alto riesgo.
En los últimos 40 años, hemos visto un aumento dramático en las enfermedades relacionadas con la mujer, nunca antes vistas en la historia. Actualmente, vemos que la edad de la pubertad (menarca) ha disminuido de manera importante (hasta 10 años), la endometriosis afectando un 15% de la población, el síndrome premenstrual (SPM) afectando hasta 50%, fibromas uterinos hasta un 25% de mujeres entre 35-50 y cáncer de mama afectando un 10% de las mujeres. Al ver estos datos generales, ciertamente hace pensar que ser una mujer en el siglo 21 es ciertamente una “profesión” de alto riesgo.
Imagínense teniendo endometriosis, SPM y enfermedad fibroquística de mama de joven, progresando a fibromas uterinos, histerectomía, terapia de reemplazo hormonal inadecuada y ultimadamente cáncer de mama conforme avanza en la edad hasta la menopausia. El hecho de emprender este “viaje” pone la piel chinita a cualquier mujer. La pregunta radica en saber los factores o factor que pudieran estar provocando este incremento tan importante en estas enfermedades relacionadas con la mujer.
Existe mucha evidencia científica que apunta hacia un desbalance en diferentes hormonas de la mujer como causa de base de estas patologías, que parecen diferentes pero están relacionadas entre sí, en la mayoría de los casos. Desde luego que la genética y otras condiciones ambientales y circunstanciales pueden influir en la aparición de cualquiera de estas enfermedades.
Desde hace mucho tiempo, le hemos restado importancia al balance hormonal en la mujer. Comúnmente se nos venden ideas o creencias que los desbalances hormonales se corrigen dando hormonas. Esto no siempre es el caso, aunque las compañías farmacéuticas quieran convencernos de lo contrario. Muchas veces es cuestión de detenernos a examinar diferentes desbalances hormonales que pudieran estar ocurriendo en el cuerpo de cada quién.
Ahora cada vez más se conoce acerca de una enfermedad denominada dominancia estrogénica, responsable de la gran mayoría de estas anormalidades antes mencionadas. Las 2 principales hormonas del ciclo de la mujer son los estrógenos y las progesterona. Una hormona se contrapone a la otra (son antagonistas). Mientras los estrógenos favorecen proliferación celular, la progesterona la controla, etc. Se necesitan estas dos hormonas en perfecto balance para tener una integridad en los tejidos, principalmente los dependientes de estas hormonas o los que tienen receptores para ellas. Cuando ocurre un desbalance entre estas dos hormonas es cuando ocurren los problemas. Si existe un predominio de estrógenos sobre la progesterona, habrá mayor estimulación de los tejidos con receptores para estrógenos y por lo tanto, mayor crecimiento o proliferación celular. Tal es el caso en el cáncer de mama, endometriosis, cáncer de endometrio, enfermedad fibroquística de mama, fibromas uterinos, por nombrar algunos. Todas estas condiciones crecen bajo estímulo de estrógenos; si no hay suficiente progesterona para contraregular al estrógeno, ocurre crecimiento anormal.
En resumidas cuentas, si existe un exceso relativo de estrógenos (uso de anticonceptivos, terapia de reemplazo hormonal con estrógenos, exposición a estrógenos ambientales, etc) o una disminución relativa de los niveles de progesterona (trastornos anovulatorios, hipotiroidismo, dieta deficiente, estrés crónico, etc), ocurre la dominancia estrogénica.
Se estima que la incidencia de esta enfermedad en occidente es cerca del 50% en mujeres mayores de 35 años.
Algunos de los comentarios comunes escuchados en las mujeres en relación con esta enfermedad se muestran a continuación:
- Mis pechos están inflamados y están creciendo
- No me caben mis anillos en mis dedos
- Estoy más impaciente que nunca
- La gente me dice que estoy bien “mandona”
- Tengo cólicos como si fuera jovencita
- A veces no tolero mi regla o me llega de manera irregular
- Me asusta cuando veo coágulos grandes en mi menstruación
- Tengo síndrome premenstrual
- Cuando me abrazan me duele el pecho
- Tengo fibromas o miomas
- Tengo endometriosis
- No quepo en mis zapatos
- Tengo quistes en mis pechos
- Me siento cansada todo el tiempo
Si se siente familiarizada con algunos de estos enunciados pudiera estar teniendo esta condición.
Hace 100 años, la mujer promedio comenzaba a menstruar a los 16 años, se embarazaba a más temprana edad y más veces y lactaba más. En total, la mujer experimentaba su ciclo menstrual entre 100 y 200 veces en su vida. La mujer moderna empieza su pubertad a los 12, casi no lacta, tiene menos hijos y tiene de 350-400 veces su ciclo menstrual durante su vida. Esto implica mayor exposición a niveles de estrógenos a lo largo de la vida. Por algo se han relacionado a la lactancia, a los embarazos, a la edad tardía de la primera menstruación, con una disminución de la incidencia de algunos cánceres estrógeno-dependientes, como el de mama y endometrio. La menstruación incesante ha sido relacionada con un aumento en la incidencia de varias condiciones patológicas incluyendo infertilidad, cáncer, fibromas, anemia, migrañas, cambios de estado de ánimo, dolor abdominal, retención de líquidos, endometriosis, enfermedad fibroquística, etc. !Qué diferencias hace un siglo!
CAUSAS DE DOMINANCIA ESTROGENICA
Nuestro cuerpo debe de funcionar en perfecto balance. Con el advenimiento de la sociedad moderna industrializada, hemos estado expuestos a una gran variedad sustancias que actúan como estrógenos en el cuerpo, denominadas xenoestrógenos. No es el objetivo de este escrito detallar las funciones hormonales, pero si numerar las causas más comunes de dominancia estrogénica, por si se sienten familiarizadas con alguna de ellas. A continuación se enumeran las 12 causas más frecuentes:
- Animales criados y alimentados comercialmente: se les administra hormonas tipo estrógenos y de crecimiento. Se lleva 60 libras de grano o pastura para producir 1 libra de res comestible. Solo se lleva 1 libra de alimento para producir 1 libra de pescado comestible. Ahora se lleva 6 semanas para que una gallina crezca en su totalidad vs 4 meses en 1940. La mitad de todo el consumo de antibióticos es utilizado para el ganado.
- Frutas y verduras cosechadas comercialmente: aproximadamente 5 billones de libras de pesticidas, herbicidas, fungicidas y otros biocidas son agregados a los alimentos cada año, y estos actúan como estrógenos dentro del cuerpo. Pesticidas prohibidos en USA como el DDT, son utilizados en otros países libremente.
- Exposición a xenoestrógenos: cuando un embrión femenino se desarrolla dentro del vientre, se producen de 500,000 a 800,000 folículos. Estos folículos son extremadamente sensibles a los tóxicos ambientales. La mujer pudiera no tener signos o síntomas hasta la pubertad. Otros petroquímicos encontrados en cremas, lociones, shampoos, perfumes, sprays para pelo, etc., pueden tener xenoestrógenos.
- Solventes industriales: metanol, acetaldehidos, etilen-glicol, acetona (encontrados en cosméticos, productos de limpieza y del hogar. Entran a la cuerpo a través de la piel y se almacenan en la grasa o la mielina (tejido que recubre los nervios).
- Terapia de reemplazo hormonal (TRH): no se recomienda recibir estrógenos sin su contraparte de progesterona. El medicamento más utilizado en las últimas décadas en USA es el Premarin. El riesgo de enfermedades estrógeno-dependientes aumenta con el uso de este medicamento.
- Sobreproducción de estrógenos: tumores o quistes de ovario
- Estrés: el estrés causa fatiga de la glándula suprarrenal y disminución de progesterona. El sustrato para producir las hormonas de respuesta al estrés (adrenalina y noradrenalina) es la progesterona. El estrés también favorece el desarrollo de otras enfermedades y de resistencia a la insulina (causa importante de múltiples enfermedades como la diabetes y la cardiopatía). Después de varios años con este ciclo, la fatiga suprarrenal conlleva a desbalances en los carbohidratos, desbalances hormonales y fatiga crónica.
- Obesidad: la grasa tiene una enzima para convertir las hormonas suprarrenales a estrógenos. Cuanta más grasa se consuma, mayor conversión a estrógenos. En la población occidental, el consumo es mucho mayor y el grado de síntomas menopáusicos es mayor. Las plantas tienen más de 5.000 esteroles que tienen efectos progestágenos (favorables).
- Enfermedades hepáticas: la patología hepática dificulta el rompimiento y metabolismo de los estrógenos, por lo que se acumulan en el cuerpo.
- Deficiencia de vitamina B6 y magnesio: son necesarios para la neutralización de los estrógenos en el hígado.
- Aumento del consumo de azúcares, comida rápida y procesada: a su vez conlleva a la disminución de magnesio. Favorece la resistencia a la insulina. Alto consumo de éstos en la sociedad actual (occidental).
- Aumento del consumo de café (cafeína): el consumo de cafeína de cualquier fuente ha sido relacionada con niveles elevados de estrógenos. Las mujeres que consumen 4-5 tazas al día tienen 70% más estrógenos durante la fase folicular temprana que las que consumen 1 taza.
TRATAMIENTO DE REDUCCIÓN DE ESTRÓGENOS
- Progesterona Natural: el cuerpo produce normalmente alrededor de 20 mgs de progesterona al día. Las dosis varían ampliamente en cada individuo. Se recomienda realizar pruebas hormonales antes de iniciar tratamiento.
- Ajustes en la dieta: evitar glotonería y falta de ejercicio. Evitar exceso de grasas animales en la dieta. Procurar llevar una dieta orgánica, de granos enteros, no procesados. Aumento de fibra, disminuir alcohol, cafeína y tabaco.
- Café y Té: Tomar más de 2 tazas al día de café aumenta el estradiol (estrógeno potente), sobretodo durante la fase folicular temprana. Tomar de 4 a 5 tazas al día, produce 70% más de estrógeno que las que toman 1 al día. Asociada a fatiga suprarrenal y disminución de progesteronoa: Café + azúcar = acidez interna – extracción de calcio y magnesio del hueso = Osteoporosis
- Desintoxicación: el hígado es el principal órgano encargado de “limpiar” los estrógenos. Flavoniodes, antioxidantes (Vit. E y C), silymarina (milk thistle). Cafeína, alcohol y medicamentos interfieren con los procesos de desintoxicación.
- Mantener el peso ideal: el exceso de grasa favorece la conversión de androstenodiona a estrona por medio de la enzima aromatasa. Por retroalimentación negativa, la estrona ordena a la pituitaria a no liberar gonadotropinas, por ende, la progesterona disminuye. Mayor grasa – mayor testosterona. Exceso de calorías = radicales libres (daño celular).
- Ejercicio: por cada hora empleada en ejercicio, se aumentan 2 horas la espectativa de vida. Disminuye significativamente el riesgo de cáncer de mama y otras patologías.
- Suplementos nutricionales: Vitaminas A, C, E, Selenio, Magnesio, B12, ácido fólico. Cromo, calcio. Bioflavonoides. Acidos grasos omega-3. Aceite boraja, primavera. Di-indolylmetano (DIM). Isoflavonas y extractos.
- Reducir la carga de xenoestrógenos: herbicidas, pesticidas, fungicidas. Cosméticos tóxicos y otros químicos del hogar. Esmalte de uñas. Suavizantes, perfúmenes petroquímicos. Agua (mejor filtrada). Recipientes de plástico tienen muchas dioxinas (xenoestrógeno potente). Optar por comida orgánica al máximo posible. No calentar en microondas recipientes de plástico. Evitar radiación.
- Reducción del estrés: es la principal causa de disminución de la progesterona y dominancia estrogénica consecuente.
- Suplementar con pregnenolona y DHEA: son precursores de progesterona, estrógenos y andrógenos. Se fortifica la función suprarrenal.
CONCLUSIÓN
La dominancia estrogénica es una enfermedad común en occidente y es causa de una gran variedad de patologías y enfermedades femeninas muy frecuentes. Existen enfermedades ambientales que está a nuestro alcance el poder controlarlas o minimizarlas. Lo importante es tener la conciencia de salud preventiva más que terapéutica.
Fuente: Nacer y crecer
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