NACEMOS DESNUDOS - Artículo publicado en la revista DELIRIO




Hace unos meses conocí a Aída a través de la blogosfera porque ella se acercó a mi blog desde el de Kabila al ver que teníamos los mismos gustos musicales y literarios. Cuando hace unas semanas me propuso participar en Delirio, revista cultural on-line gratuita, con un artículo sobre la SQM dentro del contexto de este número titulado “El Desnudo”, rápidamente acepté

Y así lo hice, me desnudé por dentro y por fuera para denunciar la situación que vivimos los enfermos de SQM en España y difundir nuestra enfermedad a través del arte. La experiencia ha sido fantástica. El artículo está en las páginas 30 y 31 de Delirio y las fotos son de David, que ha retomado la fotografía, su segundo gran hobby después de la música.






NACEMOS DESNUDOS

Nacemos desnudos, nos ponen colonia, pañales perfumados, ropa lavada con suavizantes, cremas de todos los aromas posibles y no pasean en cochecitos de plástico mientras respiramos un agradable aire contaminado.

Vamos creciendo y nos hacen creer que podemos conseguir todo lo que queremos, que podemos escribir nuestro futuro, que la felicidad se basa en consumir y que el Estado está para protegernos y vela por nosotros, aunque tenía mis dudas.

Un día te despiertas y nada tiene sentido. Enciendes la lámpara de la mesilla y los ojos te queman, abres las ventanas y percibes nuevos olores que no te dejan ni respirar. Enciendes la radio y la música retumba en tu cabeza, tanto que parece que te va a estallar. Y no, no tienes resaca, es mucho peor, se llama Sensibilidad Química Múltiple (SQM) y ha venido para quedarse.
Tu cuerpo ha dicho basta, se ha roto y empieza a rechazar todo lo que nos han vendido como imprescindible para nuestra felicidad. Tu vida da un giro imprevisto, se rompen todos tus esquemas, el futuro se desvanece, te quedas sin energía física ni mental. La enfermedad te obliga a vivir tu vida detrás de una mascarilla y a aislarte del mundo exterior.

La Sensibilidad Química Múltiple no es rara ni minoritaria, ya afecta a un 5% de la población. La SQM es una enfermedad crónica, no psicológica, y que provoca síntomas multisistémicos como respuesta a una mínima exposición a productos químicos tan habituales e innecesarios como la lejía, los ambientadores, las colonias, etc. Vivimos encerrados en nuestras casas pero no hace falta salir para tener una crisis. La ropa tendida del vecino te ahoga, marea hasta hacerte perder el conocimiento, gracias a los maravillosos suavizantes tóxicos.

La OMS aún no reconoce la SQM como enfermedad, a pesar de contar con innumerables estudios que demuestran su existencia y que el propio Parlamento Europeo la incluye dentro del número creciente de enfermedades vinculadas a factores medioambientales. El motivo es la presión que ejerce la industria química y farmacéutica para que no se reconozca, ya que está causada por los productos químicos que habitualmente consumimos. Los intereses económicos como siempre antepuestos a nuestra salud. En países como Alemania ya la han reconocido y otros que están en vías de hacerlo, prestan atención sanitaria a quienes la sufren y establecen protocolos para la prevención.

¿Y cuál es la situación en España? Para nuestro paternal gobierno no existimos. Además del drama de sufrir SQM, nos dejan abandonados sin atención sanitaria y sin derecho a ninguna minusvalía ni prestación por incapacidad cuando no podemos trabajar. Nos dejan desnudos y desprotegidos, como ciudadanos de segunda, porque somos la evidencia que el modelo de sociedad actual ha fracasado, aunque nadie lo quiera reconocer ni tomar medidas.

También nos roban las esperanzas de mejorar. Las farmacéuticas patrocinan investigaciones solo cuando pueden conseguir algún beneficio, por eso las enfermedades minoritarias no se investigan, pero tampoco la SQM, a pesar de afectar al 5% de la población. La industria farmacéutica y química sabe que enfermamos porque estamos intoxicados y la clave no es ningún medicamento que les vaya a enriquecer a ellos, la clave es cambiar el modelo de sociedad disminuyendo la gran cantidad de productos químicos a los que estamos diariamente expuestos. Evidentemente esto no se puede saber e intentan negar que la SQM existe, porque están en juego sus intereses económicos.

La industria química, avalada por el gobierno, no tiene derecho a someter a la población a la exposición involuntaria a sustancias químicas, cuyos efectos a menudo se desconocen. Cuando desarrollamos SQM obligatoriamente tenemos que quitar colonias, suavizantes, plásticos, etc., para volver a estar desnudos. Volvemos a nacer, pero es una nueva vida no escogida. Por los estudios que se han hecho, la SQM tiene componentes genéticos, por lo que no cualquiera la va a desarrollar, aunque esto no te deja a salvo de acumular tóxicos hasta tener un cáncer o cualquier otra enfermedad de origen ambiental.

Los que sufrimos SQM queremos que se reconozca le enfermedad, queremos tener los mismos derechos que tienen los demás enfermos crónicos, queremos que la sociedad sepa el riego que está corriendo, queremos que el gobierno proteja a sus ciudadanos y evite que sigan enfermando gratuitamente.

Queremos que nadie más vuelva a sentirse desnudo por sufrir SQM.



Artículo publicado en español, catalán, inglés, alemán, italiano, francés, danés, noruego y japonés




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