INVESTIGADORES DESCUBREN QUE LA EXPOSICIÓN A SUSTANCIAS QUÍMICAS TÓXICAS EN EL HOGAR PASA DESAPERCIBIDA


INVESTIGADORES DESCUBREN QUE LA EXPOSICIÓN A SUSTANCIAS QUÍMICAS TÓXICAS EN EL HOGAR PASA DESAPERCIBIDA

Artículo traducido por Eva Caballé, autora del blog No Fun

Aunque los estadounidenses cada vez son más conscientes de la exposición a sustancias químicas tóxicas por productos para el hogar como el bisfenol A presente en algunos biberones y el plomo en algunos juguetes, las mujeres no relacionan fácilmente los típicos productos para el hogar con la exposición a sustancias químicas perjudiciales para la salud, según la investigación de la edición de Diciembre de “Journal of Health and Social Behavior”. Phil Brown, sociólogo de la Universidad de Brown es coautor del estudio.


“La gente tiende a equiparar más fácilmente la polución con la contaminación a gran escala y los desastres ambientales, sin embargo los productos y actividades que forman parte de nuestras vidas diarias – aparatos electrónicos, limpiadores, productos de belleza, envasado de alimentos – son una importante fuente de nuestra exposición diaria a sustancias químicas que se acumulan al largo del tiempo” dijo la socióloga Rebecca Gasior Altman, principal autora del estudio “Pollution Comes Home and Gets Personal: Women’s Experience of Household Chemical Exposure” (La contaminación viene a casa y se vuelve personal: experiencia de mujeres con la exposición a sustancias químicas en el hogar”). Altman recibió el Ph.D. de Brown en 2008.

Altman y su equipo examinaron como las mujeres interpretaban y reaccionaban a la información sobre la contaminación química en sus casas y cuerpos. Después de revisar sus datos de exposición personal a sustancias químicas, la mayoría de las mujeres estuvieron sorprendidas y desconcertadas sobre el número de contaminantes descubiertos. Al principio tuvieron dificultad para relacionar los resultados de sustancias químicas en sus hogares, situados en zonas rurales y suburbanas, con su imagen de problemas ambientales, los cuales asociaban con la contaminación tóxica que provenía de fuera de sus casas por actividades militares o industriales, accidentes o vertidos.

“Este trabajo subraya el valor de tener sociólogos colaborando con científicos para examinar la experiencia personal en los problemas ambientales”, dijo Brown. “Si bien ha habido un rápido aumento en la evaluación del control biológico y de la exposición en el hogar, carecemos de datos sociológicos sobre cómo responden las personas a las investigaciones que involucran a sus hogares y sus cuerpos. Nuestras conclusiones están entre las primeras que analizan la experiencia completa a la exposición.”

“Esta investigación ilustra como la ciencia está empezando a desempeñar un papel primordial en descubrir y redefinir los problemas ambientales que no son percibidos directamente por la experiencia personal”, dijo Altman. “La contaminación en el hogar ha sido un punto ciego para la sociedad. El estudio documenta que se produce un cambio importante en cómo la gente entiende la contaminación ambiental, sus fuentes y posibles soluciones cuando aprenden sobre las sustancias químicas procedentes de los productos diarios que se detectan en muestras de orina y muestras de polvo recogidas debajo del sofá en sus casas.”

Aunque algunos científicos y miembros del gobierno se preocupan por si tal información provocará miedos, el equipo interdisciplinario descubrió que las personas que aprendieron sobre sustancias químicas en sus hogares y cuerpos no estaban alarmadas y estaban ansiosos por tener más, y no menos, información sobre cómo los típicos productos del hogar implican una exposición a sustancias químicas que pueden afectar a su salud.

Los investigadores entrevistaron a 25 mujeres, las cuales ya habían participado en un estudio anterior, “The Silent Spring Institute’s Household Exposure Study” (HES, Estudio sobre exposición en el hogar del Instituto Silent Spring), en el cual se analizaron 89 tóxicos ambientales en el aire, polvo y muestras de orina de 120 casas en Cape Cod. El estudio detectó una media de 20 sustancias químicas tóxicas por hogar, incluyendo pesticidas y compuestos de plásticos, limpiadores, muebles, cosméticos y otros productos. Casi todos los participantes en el estudio HES escogieron ser informados de sus resultados personales y los 25 seleccionados para la investigación actual fueron entrevistados acerca de sus experiencias sobre conocer los resultados de sus casas y el estudio en su conjunto.

Este nuevo estudio está entre los primeros que aplica las herramientas y perspectivas de la sociología al control biológico y a la investigación de la evaluación a la exposición, y es el primero en investigar la experiencia de comunicar los resultados personales en un estudio sobre una amplia gama de contaminantes. Según los investigadores, el estudio HES ha determinado un modelo que cambia la práctica científica, al ser de los primeros en adoptar un enfoque de “derecho a saber” dando a conocer todos los resultados a los participantes interesados.

Además de Altman y Brown, este estudio está realizado por Rachel Morello-Frosch, epidemióloga e investigadora de salud ambiental en la Universidad de California–Berkeley; Julia Green Brody y Ruthann Rudel, investigadores de salud ambiental en Silent Spring Institute; y Mara Averick, una graduada en Brown en 2006 que sirvió como ayudante de investigación siendo estudiante.

El estudio fue subvencionado por National Institute of Environmental Health Sciences y National Science Foundation.


Fuente: Science Dialy (26/11/2008)