22 de diciembre de 2014

Sopa Tóxica: Consumo Responsable


CONSUMO RESPONSABLE



Dedicamos el último Sopa Tóxica del año al Consumo Responsable. El modelo actual de consumo con crecimiento infinito es insostenible y una de las mejores maneras de ejercer política es comprar.


Sopa Tóxica: Consumo Responsable, en Hágase la luz de Radio Euskadi:




Duración aprox. 22 minutos

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Encontraréis información sobre la sección y los temas que se tratarán en el Twitter de Sopa Tóxica.

 


  


12 de diciembre de 2014

Nuestro segundo cerebro



 NUESTRO SEGUNDO CEREBRO


A diferencia de lo que creemos y de lo que parece, nuestro cuerpo no trabaja solo para mantenernos vivos y con buena salud, sino que para hacerlo necesita aproximadamente de entre 2,5 y 3 Kg. de microorganismos que representan el 90% del material genético que hay en nuestro cuerpo, ya que sobrepasan en 10 veces el número de nuestras células. Es lo que llamamos el microbioma humano.

Estos microbios, entre los que se encuentran bacterias, hongos y virus entre otros microorganismos, componen nuestro microbioma y es uno de los factores más importantes que influye en nuestra salud física y mental y en la activación de genes que pueden decidir sobre nuestra salud. Cada uno de nosotros tiene un microbioma propio y único en su variedad y proporción de microorganismos. Tal y como ocurre con la vegetación de nuestro planeta, cada parte de nuestro cuerpo tiene unos microorganismos concretos adaptados a las características ambientales del lugar donde viven (el sistema respiratorio, la boca, las orejas, los órganos sexuales o la piel, por ejemplo) y participan de manera activa en mantener con buena salud las partes de nuestro cuerpo en las que viven y también nuestra salud general. Por este motivo es básico que los niños nazcan, siempre que sea posible, sin cesárea y que salgan por el canal vaginal, ya que de esta manera la madre pasará los microorganismos que forman parte de su microbioma al bebé, que heredará la relación de simbiosis en la que cada uno vivimos con nuestro microbioma durante toda nuestra vida. Incluso la posición en la que nacemos está adecuada para que recibamos el microbioma de nuestra madre en el momento del parto, por este motivo es esencial que la madre tenga un microbioma sano. Es uno de los mejores regalos que puede hacer una madre, ya que las bacterias que recibimos en el momento del parto pondrán en marcha el futuro sistema inmunitario, por lo que su efectividad depende del microbioma que recibamos.

En nuestro sistema digestivo, y en concreto en nuestro intestino grueso, es donde vive la población más grande y más compleja de microorganismo y la que más influencia tiene en nuestra salud. Por este motivo es vital que la cuidemos como se debe, ya que, entre otras funciones claves, es una pieza clave del sistema inmunitario.


Intestino permeable

Nuestra flora intestinal nos ayuda a digerir la comida, a generar nutrientes como las vitaminas del grupo B, a generar hormonas como la serotonina y además es la primera línea de defensa de nuestro cuerpo contra microorganismos peligrosos. La buena salud de nuestro cuerpo está directamente ligada a la salud de nuestros intestinos. Un crecimiento desmesurado de una población concreta de microorganismos, una mala alimentación o la medicación que tomemos pueden provocar un desequilibrio y crear enfermedades que no se suelen relacionar con problemas en nuestra flora intestinal. Normalmente estas enfermedades además se acaban complicando debido a la medicación que se receta para intentar solucionarlas.

Son de sobras conocidas las expresiones del lenguaje en las que se relacionan las emociones con nuestro estómago. Realmente nuestro sistema digestivo es nuestro segundo cerebro, ya que es capaz de generar neurotransmisores a mayor escala y complejidad que el resto de nuestros tejidos y órganos. Por ejemplo, la concentración más grande de serotonina, una hormona que controla nuestro humor y cuyo déficit causa depresión, se encuentra en nuestros intestinos, no en nuestro cerebro. Gracias a esta conexión a través de neurotransmisores y a través del nervio vago, nuestros intestinos y nuestro cerebro están en constante comunicación, así que lo que ocurre en nuestros intestinos afecta a nuestro cerebro y viceversa. Una flora intestinal en mal estado o desequilibrada modifica nuestra conducta, nuestro carácter, nuestras respuestas a estímulos y enfermedades e incluso puede directamente provocarlas como ahora veremos.

Si basamos nuestra alimentación en alimentos inflamatorios como por ejemplo el trigo, el azúcar o los transgénicos, nuestro intestino se puede permeabilizar, es decir, la inflamación de las paredes de nuestros intestinos crea agujeros microscópicos en ellas por los que se cuelan trozos de alimentos sin digerir. Esto es un verdadero problema, ya que nuestro cuerpo reconocerá estas partes microscópicas de alimentos como agentes peligrosos e intentará atacarlos poniendo en marcha nuestro sistema inmunitario, que no sabrá actuar ante un peligro fantasma y lo hará de manera confusa. Esto nos provocará más inflamación, pero también enfermedades autoinmunes como alergias, tiroiditis de Hashimoto, celiaquía, soriasis, alopecia, artritis reumatoide, etc. en las que nuestro sistema inmunitario ataca a nuestro propio cuerpo. Este mismo proceso también causa inflamación en el cerebro, que al no funcionar correctamente provocará fallos en el sistema digestivo, creándose así un círculo vicioso que además de enfermedades autoinmunes y cáncer provoca enfermedades clasificadas como mentales.

La autoinmunidad es el problema principal que provoca tener el intestino permeable, pero el hecho de tener los intestinos como un colador y con una flora intestinal en mal estado también provoca que no obtengamos suficientes nutrientes de la comida –con los consiguientes problemas– así como desequilibrios hormonales, ya que algunas de las bacterias de nuestro intestino controlan nuestros niveles de hormonas como la insulina, los estrógenos o nuestra producción de cortisol y serotonina, como hemos visto antes.


Cómo evitar el intestino permeable y tener un flora intestinal feliz

Para cuidar nuestra flora intestinal y que tanto ésta como nosotros seamos felices podemos cambiar varios hábitos alimentarios que nos serán muy beneficiosos y marcarán una diferencia en nuestra salud física y mental.
  1. Eliminar los azúcares, las harinas refinadas, las patatas, los cereales con gluten y los alimentos procesados. Como norma general no debemos comer nada que venga en una caja o en un bote o que tenga ingredientes que no entendamos. También estaría recomendado reducir los cereales sin gluten, tales como arroz, trigo sarraceno o mijo, y comerlos siempre integrales.
  1. Comer más verdura, en la mayor variedad posible y de la mayor variedad posible de colores. Nuestro cuerpo está hecho para comer una buena cantidad de fibra que alimentará a nuestra flora intestinal. Pero la verdura también nos ofrece nutrientes básicos como vitaminas y minerales mas biodisponibles y en una cantidad mayor que la que ofrecen los cereales en los que basamos nuestra alimentación hoy en día. La verdura debe ser la base de nuestra dieta, no los cereales, que deberían reducirse sustancialmente. La mejor forma de cocinar la verdura es saltearla o hacerla al vapor, se pierden menos nutrientes y se cocinan muy rápidamente.
  1. Aumentar las grasas saludables como el aceite de oliva virgen crudo, el aceite de coco, los frutos secos y las semillas (se deben moler antes de comerlas).
  1. Introducir probióticos (lo contrario de antibiótico), especialmente si se están tomando antibióticos. El kéfir o los vegetales encurtidos (no pasteurizados) como la col fermentada son buenos ejemplos. Si se quiere se pueden hacer en casa, ya que es muy fácil.
  1. Cocinar con especias como cúrcuma, jengibre, mostaza, pimienta negra o pimienta de cayena, por ejemplo. No hace falta cocinar la verdura como si fuera comida de hospital, así que no hay excusa para no comerla.
  1. Que todos los alimentos sean ecológicos, ya que los restos de pesticidas, herbicidas, fertilizantes y medicamentos provocarán la muerte de la flora intestinal que nos interesa. En el caso de que no nos lo podamos permitir, lo mejor es optar por comer carne, huevos y lácteos ecológicos, ya que son los alimentos más contaminado por antibióticos y hormonas sintéticas.
  1. Masticar bien la comida, ya que la digestión de los alimentos comienza en nuestra boca donde los jugos y enzimas que producimos comienzan a romper los alimentos y a prepararlos para el tratamiento que recibirán en nuestro estómago e intestinos. Si es necesario se pueden tomar enzimas como suplemento.
Cuando comemos no solo nos estamos alimentando, sino que también estamos influenciando en el funcionamiento y la felicidad de los microorganismos con los que vivimos y que son el factor más importante a tener en cuenta en nuestra salud.



 
Artículo elaborado para Sopa Tóxica

  
 
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1 de diciembre de 2014

Sopa Tóxica: Microbioma humano




MICROBIOMA HUMANO


Este mes en Sopa Tóxica hablamos del microbioma humano. A diferencia de lo que creemos y de lo que parece, nuestro cuerpo no trabaja solo para mantenernos vivos y con buena salud, sino que para hacerlo necesita aproximadamente de entre 2,5 y 3 Kg. de microorganismos que representan el 90% del material genético que hay en nuestro cuerpo, ya que sobrepasan en 10 veces el número de nuestras células. Es lo que llamamos el microbioma humano.


Sopa Tóxica: Microbioma, en Hágase la luz de Radio Euskadi:




Duración aprox. 25 minutos

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Encontraréis información sobre la sección y los temas que se tratarán en el Twitter de Sopa Tóxica.

 


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14 de noviembre de 2014

La importancia de dormir para nuestra salud




LA IMPORTANCIA DE DORMIR PARA NUESTRA SALUD


La aplicación y el uso extendido de la electricidad durante los últimos cien años nos ha aportado grandes ventajas y comodidades, aunque también grandes problemas medioambientales y de salud que debemos corregir o eliminar. La electricidad nos ha permitido alargar las horas en las que estamos despiertos haciendo que nuestra vida activa no dependa de las horas de luz solar. Esto nos ha hecho dejar de vivir en armonía con el ciclo de noche y día que nuestro cuerpo ha seguido desde que existimos como especie, el llamado ciclo circadiano, de manera que en general no dormimos lo suficiente o no descansamos como deberíamos.

No dormir las horas necesarias que nuestro cuerpo necesita o dormir interrumpidamente de manera continuada puede generar muchos problemas de salud. Algunos de los más importantes son:
  1. Aumentar nuestro riesgo de diabetes: Metabolizamos la glucosa un 30% peor si no dormimos lo suficiente y debido a que nuestro cerebro necesita glucosa para mantenerse despierto nos pide que comamos hidratos de carbono aunque acabemos de comer. Esto, junto a que si no dormimos segregamos más cortisol, nos puede llevar a generar resistencia a la insulina. La producción de insulina, además, está directamente relacionada con ciclo circadiano.
  1. Ganar peso: Además de lo dicho anteriormente, nuestro cuerpo reducirá la producción de leptina, una hormona que indica a nuestro cerebro cuando hay suficiente grasa corporal y si debemos seguir comiendo o no. Si no segregamos suficiente leptina nuestro cuerpo entenderá que no se está comiendo lo suficiente y seguiremos sintiendo hambre.
  1. Otros: Problemas cognitivos, irritabilidad y cambios de humor, infertilidad masculina, envejecimiento prematuro, depresión, hipertensión, problemas de tiroides y excesiva producción de hormonas del estrés (ente ellas el cortisol) que afectan a la memoria o al sistema inmunológico. Normalmente todos estos problemas suceden sin que ni nosotros ni los médicos tengamos en cuenta que cuánto, cuándo y cómo dormimos pueden ser la causa. No dormir lo suficiente también puede facilitar la aparición de varios tipos de cánceres, por lo que es básico dormir adecuadamente para prevenirlos y combatirlos.

Cuánto dormir

Existe mucha controversia sobre cuántas horas es necesario dormir porque cada persona es diferente y puede necesitar más o menos horas de sueño. Las típicas 8 horas que siempre se recomiendan derivan del primer estudio que se hizo sobre el tema, en el que se tomaron como sujetos adolescentes de 17 años, que duermen más horas que los adultos. 

Por norma general necesitamos entre 7 y 9 horas de sueño, dependiendo de cada individuo, es decir, de la edad, tipo de metabolismo y necesidades de cada persona y de las circunstancias de cada momento. La mejor manera para determinarlo es comprobar si nos cuesta o no despertarnos por la mañana y cómo nos sentimos justo en el momento de abrir los ojos; nos podemos sentir cansados tanto si hemos dormido muy poco como si hemos dormido demasiado, por ejemplo. Deberemos ajustar el momento de levantarnos a la hora en la que encontremos que nos sentimos más descansados y con más energía cuando nos despertamos.

Dormir demasiado tampoco es algo recomendable. Algunos estudios demuestran que si dormimos más horas de las necesarias nuestro cuerpo no funciona bien y está aletargado o “atontado” y además aumenta el riesgo de padecer enfermedades cardíacas. Otros estudios demuestran que si se duerme menos de 7 horas se triplica el riesgo de sufrir enfermedades inmunológicas.


Cuándo dormir

Para obtener el máximo beneficio de nuestro sueño lo óptimo es que durmamos entre las 10 de la noche y las 6 de la mañana. Este horario tiene sus motivos. Nuestro cuerpo, y en particular nuestro sistema adrenal, se “recarga” entre las 11 y la 1 de la noche, por lo que es necesario estar dormidos en ese momento para que se optimice la operación.

Además, a partir de aproximadamente las 9 de la noche comenzamos a aumentar la producción de una hormona llamada melatonina. El tope de producción de esta hormona se alcanza hacía la medianoche si estamos dormidos. La melatonina despierta a nuestro sistema inmunitario para que genere células (Natural Killers) y una sustancia llamada factor de necrosis tumoral que se encargan de destruir las células cancerosas. La melatonina es también un antioxidante muy potente que elimina radicales libres de manera muy eficaz. Mientras dormimos podemos generar 10 veces más de células Natural Killers y factor de necrosis tumoral que durante el día, por lo que es muy importante dormir en las horas adecuadas para tener una buena protección contra el cáncer.

Otra hormona que alcanza su pico de producción durante la noche es la hormona de crecimiento. Tener unos buenos niveles de esta hormona es básico para ralentizar el envejecimiento, por lo que dormir en las horas adecuadas es una de las mejores manera de mantener nuestro cuerpo joven y un mejor aspecto.

Debido a que pasamos mucho tiempo de día en interiores y utilizamos luz artificial cuando ya es de noche, nuestro reloj interno se desincroniza con el ciclo de día y noche. Para mantener el buen funcionamiento de nuestro reloj interno es crucial exponerse a la luz solar durante el día. Entre 30 y 60 minutos al día de luz solar en exteriores son suficientes para resincronizarnos en un 80% con el ciclo de día y noche y mantener un ritmo circadiano saludable.


Cómo dormir

Es posible que no descansemos bien y nos cueste dormir debido a que tomamos algunos medicamentos o a déficits de nutrientes, pero en general es posible corregir algunas de las cosas que hacemos mal antes de ir a la cama o mientras dormimos para conseguir un mejor sueño. Aquí están 10 consejos:

  1. Se debe dormir en absoluta oscuridad. Esto hará que produzcamos el máximo posible de melatonina y que está producción no se interrumpa. Cualquier mínima luz hará que la producción de esta hormona se interrumpa ya que nuestro cerebro interpretará que se comienza a hacer de día. Si es necesario, utilizar un antifaz para dormir.
  1. Evitar los campos electromagnéticos (EM) en el dormitorio, ya que disminuyen la producción de melatonina y de serotonina (una hormona que hace que estemos relajados). Lo ideal es eliminar de la habitación cualquier aparato conectado a la red eléctrica y por supuesto no dormir con el móvil encendido y mucho menos colocarlo en la mesita de noche. Si se quiere seguir este consejo estrictamente estaría recomendado colocar la cabecera de la cama en una pared sin enchufes o desconectar la fase eléctrica a la que pertenezca la habitación.
  1. Mantener la temperatura del dormitorio a 21º C. Más frío o más calor hará que no descansemos bien.
  1. Aumentar nuestra producción de melatonina exponiéndonos a la luz solar durante el día o a lámparas de espectro total.
  1. No ver la televisión y no usar el ordenador al menos una hora antes de ir a la cama. Así evitaremos estimular el cerebro y no interrumpiremos el proceso de relajación previo al sueño. No utilizar la cama para ver la tele ni usar el ordenador en ella, por supuesto.
  1. No comer ni beber nada en las dos horas previas a dormir.
  1. Evitar comer azúcar o harinas refinada en la cena, ya que nos provocará un pico y una caída de azúcar en sangre que hará que no durmamos bien.
  1. Evitar tomar café, té, cacao u otros alimentos excitantes, como especias, a partir de las 6 de la tarde para evitar que nos impidan dormir.
  1. Hacer ejercicio regular de baja intensidad durante 30 minutos al día (como andar, nadar, ir en bicicleta…). No hacerlo antes de ir a dormir.
  1. Utilizar una luz tenue preferiblemente naranja o ámbar antes de ir a dormir. Evitar las luces azules de los relojes digitales o de otros aparatos.
Un consejo extra es establecer una rutina antes de ir a dormir, como tomar un baño de pies con sales ricas en magnesio o leer algo agradable. Así condicionaremos a nuestro cerebro para que se prepare para ir a la cama cuando hagamos esa rutina diaria.


Aunque creamos que llevamos una vida saludable porque cuidamos nuestra alimentación, limitamos la exposición a los tóxicos y hacemos ejercicio, no estaremos sanos si no dormimos cuándo, cómo y cuánto nuestro cuerpo necesita. Esto es básico y sin ello no hay salud, hagamos lo que hagamos.


 
Artículo elaborado para Sopa Tóxica

 
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27 de octubre de 2014

Sopa Tóxica: Dormir bien



LA IMPORTANCIA DE DORMIR PARA NUESTRA SALUD


Estrenamos la 4ª temporada de Sopa Tóxica hablando sobre la importancia que tiene dormir para nuestra salud. Aunque creamos que llevamos una vida saludable porque cuidamos nuestra alimentación, limitamos la exposición a los tóxicos y hacemos ejercicio, no estaremos sanos si no dormimos cuándo, cómo y cuánto nuestro cuerpo necesita.


Sopa Tóxica: El Sueño, en Hágase la luz de Radio Euskadi:





Duración aprox. 20 minutos

Para descargar el audio en mp3, clicar el siguiente enlace con el botón derecho del ratón y guardar el archivo: Enlace mp3


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Encontraréis información sobre la sección y los temas que se tratarán en el Twitter de Sopa Tóxica.

 


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