9 de abril de 2015

Consejos para alérgicos al polen y a los ácaros del polvo




CONSEJOS PARA ALÉRGICOS AL POLEN Y A LOS ÁCAROS DEL POLVO
 

La alergia es una enfermedad conocida desde la antigüedad, pero con un índice muy bajo hasta hace poco. En los últimos 50 años el índice de afectación ha aumentado un 470% hasta convertirse hoy en día en una de las enfermedades más comunes, que afecta a entre el 30 y el 40% de la población mundial. Por ejemplo, solamente en Euskadi hay más de 200.000 alérgicos al polen, que es el tipo de alergia más extendida, aunque las alergias alimentarias son quizá las que han crecido más rápidamente durante estos últimos años.

Los médicos e investigadores ambientalistas creen que este espectacular aumento de casos de alergia puede ser causado por la relación que nuestro cuerpo tiene desde hace muy pocas décadas con sustancias sintéticas (más de 100.000) que no existen en la naturaleza y para las que no estemos preparados para tratar. Aunque existe una predisposición genética, un alérgico probablemente no lo sería si las circunstancias ambientales no fueran las idóneas para que el problema se manifestase. Estas circunstancias son principalmente el gran aumento de sustancias tóxicas en el medio ambiente, que están presentes en grandes cantidades y afectan a nuestro cuerpo en un gran número al mismo tiempo, provocando reacciones adversas y enfermedades.

Las alergias más comunes son las alergias de tipo I, es decir, en las que la respuesta alérgica es inmediata al alergeno. Los alergenos pueden ser: pólenes, ácaros,  escamas de piel de animales, alimentos, moho, picaduras de insectos, etc. En la alergia tipo I están involucrados los anticuerpos IgE (Inmunoglobulina E). En este tipo de alergia nuestro sistema inmunitario responde erróneamente y de forma exagerada a la presencia del alergeno inflamando los bronquios, la garganta, la nariz y los ojos para defenderse de algo que cree que es una agresión. Especialmente en estas zonas es donde se libera una gran cantidad de histamina, entre otras sustancias, que es lo que provoca la inflamación. Las reacciones alérgicas pueden ser muy graves e incluso provocar la muerte si no se toman rápidamente contramedidas. Antihistamínicos y adrenalina o cortisona inyectadas son los más habituales.

En el caso del polen en concreto, el cambio climático hace que la primavera y el verano se alarguen, y esto junto con la contaminación hace que la respuesta alérgica sea más agresiva.


Síntomas

Los síntomas de las alergias al polvo y al polen pueden llegar a ser invalidantes porque el desgaste y estrés que sufre el cuerpo puede ser muy fuerte. La alergia al polen, por ejemplo, a menudo no permite descansar debido a que el polen retenido en la mucosidad de los bronquios y de la nariz se mueve y sigue provocando síntomas a nivel respiratorio y no deja dormir.

Las reacciones alérgicas al polen normalmente causan rinitis alérgica con estornudos, ojos llorosos y secreciones nasales o nariz congestionada. Síntomas similares pueden ser provocados por los ácaros del polvo durante todo el año, además de problemas respiratorios. El polen no sólo afecta en la primavera, hay que tener en cuenta que el calendario polínico muestra que estamos expuestos a diferentes tipos polen prácticamente durante todo el año. La época en la que tengamos reacciones alérgicas dependerá del polen al que seamos alérgicos.

Durante la infancia, la dermatitis atópica y las alergias a los alimentos son las predominantes durante los primeros años y más tarde aparecen las alergias respiratorias. Si la causa de la alergia se mantiene, puede conducir a una ampliación de la enfermedad y por ejemplo la rinitis alérgica puede convertirse en asma bronquial.


CONSEJOS PARA ALÉRGICOS AL POLEN
  • Ventilación hogar: No ventilar la casa a primera hora de la mañana, por la alta concentración de polen, ni cuando empieza a caer la temperatura por la tarde, ya que es cuando el polen en suspensión se empieza a depositar.
  • Purificadores de aire con filtros HEPA, que son capaces retener partículas de al menos 0,3 micras, aunque hay purificadores que pueden retener partículas de hasta 0,1 micras. De esta manera la cantidad de polen, ácaros y otros alérgenos presentes en la vivienda se reduce radicalmente. Si además los filtros tienen una etapa de filtrado de carbón activo, también reduciremos el humo de los coches, el humo del tabaco, el formaldehído, etc.
  • Al salir a la calle: llevar gorra (y pelo recogido si se tiene largo) y gafas de sol. De esta manera se evita que el polen se quede en el pelo y que entre en los ojos.
  • Al llegar a casa: peinarse (el polen se acumula en el cabello), cambiarse la ropa en una habitación separada, de manera que el polen no pase al resto de la casa y ducharse. Es muy importante cambiarse los zapatos en la entrada, ya que si no esparcimos el polen por toda la vivienda.
  • Ropa: Si es necesario se puede secar la ropa dentro de casa (con deshumidificador o secadora), de manera que no quede expuesta al polen si la tendemos.
  • Exteriores: Evitar las salidas al campo, parques o jardines durante la época de polinización.
  • Mascarillas: Las mascarillas son una buena solución para los alérgicos al polen, ya que evitan que el polen entre en las vías respiratorias y reducen o incluso evitan la medicación con antihistamínicos. No todas las mascarillas sirven, ya que el tamaño de algunos pólenes es especialmente pequeño, por lo que se deben buscar las más tengan más capacidad de filtrado para partículas.


CONSEJOS PARA ALÉRGICOS A LOS ÁCAROS DEL POLVO

Los ácaros que provocan alergia son una especie de ácaros microscópicos que se alimentan de las partículas que se van desprendiendo de nuestra piel a medida que ésta muere. Por este motivo uno de los hábitats preferidos por estos ácaros es nuestra cama, gracias al ambiente cálido y húmedo que nosotros mismos aportamos. La cama es el lugar donde es prioritario controlar la presencia de ácaros, ya que además pasamos en ella un tercio de nuestra vida en el momento en que somos más vulnerables, que es cuando dormimos.
  • Cama:
    • Utilizar sólo ropa de cama de algodón u otras fibras naturales lavable mínimo a 60°C. La ropa de cama se debe cambiar cada semana.
    • Ventilar la cama cada día.
    • Utilizar fundas protectoras antiácaros para la almohada, el colchón y el edredón nórdico. Las más aconsejables son las que están hechas de un tejido muy tupido que no permite el paso de los ácaros. Evitar las tratadas químicamente.
    • Utilizar nórdicos de Algodón 95º. Este algodón se puede lavar a 95º y está recomendados también para alérgicos al moho.
  • Purificador de aire: Utilizar un purificador de aire con filtro para partículas HEPA para eliminar tanto los ácaros como las partículas de nuestra piel que los alimentan y cualquier otro alergeno presente en el ambiente. En el caso de limpiar con aspirador, también es aconsejable que tenga un filtro HEPA.
  • Productos antiácaros: Se pueden utilizar productos antiácaros que se añaden a la lavadora o que se rocían en la ropa de cama. Debe ser un producto de calidad, no tóxico y si puede ser derivado de productos naturales, como el árbol de Neem, por ejemplo.
  • Humedad: La humedad ambiental favorece la proliferación de ácaros, por lo que está recomendado mantener la casa con un grado de humedad por debajo del 60%. Son fáciles de encontrar deshumidificadores de cloruro cálcico, eléctricos o de bentonita (arcilla), por ejemplo.
  • Ropa: Lavar la ropa que volvamos a utilizar después de tenerla guardada durante un tiempo y hacerlo a altas temperaturas para eliminar los ácaros o lavarlas incluso con productos antiácaros.
  • Mascarillas: Utilizar mascarilla para partículas en el caso de tener que mover muebles, libros o cualquier cosa que haya podido acumular polvo.
  • Oxígeno: Los ácaros son muy sensibles a la falta de oxígeno, por lo que una buena manera de tenerlos a ralla es envasar al vacío los objetos en los que pueden encontrarse (ropa, almohadas, libros, discos, etc.) y que no se van a utilizar en un largo periodo de tiempo.


Ducha nasal: Las duchas nasales limpian las fosas nasales de alergenos, entre otras cosas, por lo que son muy útiles para las personas con alergia al polen y/o a los ácaros. Existen tazas específicas para hacer duchas nasales llamadas neti pots, que también están recomendadas si se está resfriado, congestionado o se tiene la nariz reseca.



Un consejo que nos ayudará a evitar los síntomas provocados por las alergias o a reducirlos al máximo es llevar un control ambiental en casa. El control ambiental consiste en poner medidas para evitar al máximo la exposición a tóxicos que podemos encontrar en nuestra propio hogar. Esto básicamente implica utilizar productos de limpieza, higiene y cosméticos ecológicos sin fragancia, beber agua purificada con filtros de carbón activo y hacer una alimentación ecológica. El control ambiental es muy beneficioso para los alérgicos y en países donde existe la especialidad de Medicina Ambiental lo recomiendan especialmente para personas con alergias y/o asma con excelentes resultados.

Artículo elaborado para Sopa Tóxica

 
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28 de marzo de 2015

Sopa Tóxica: Consejos para alérgicos al polen y polvo


 
CONSEJOS PARA ALÉRGICOS AL POLEN Y POLVO



Este mes en Sopa Tóxica coincidiendo con la entrada a la primavera, damos consejos para los alérgicos al polen y/o a los ácaros. La alergia es una enfermedad conocida desde la antigüedad, pero con un índice muy bajo hasta hace poco. En los últimos 50 años el índice de afectación ha aumentado un 470% hasta convertirse hoy en día en una de las enfermedades más comunes, que afecta a entre el 30 y el 40% de la población mundial, en parte gracias al gran aumento de sustancias tóxicas en el medio ambiente a la que estamos expuestos.



Sopa Tóxica: El Colesterol, en Hágase la luz de Radio Euskadi:




Duración aprox. 25 minutos

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    19 de marzo de 2015

    Maldito colesterol




    MALDITO COLESTEROL

     
    A pesar de los consejos y recomendaciones que nos hace la medicina moderna los niveles de colesterol en la población han ido subiendo sin parar durante las últimas décadas hasta ser considerado uno de los principales problemas de salud en occidente. El control del colesterol, no un alto nivel de colesterol, es lo que está de alguna manera en estrecha relación con la mala salud general que vivimos hoy en día. Esto nos tendría que llevar a considerar si realmente es recomendable para nuestra salud reducir el colesterol y la manera como lo hacemos.



    ¿QUÉ ES Y PARA QUE SIRVE?

    El colesterol es una sustancia clave para nuestra existencia. Lo es hasta el punto de que sin colesterol no nos sería posible vivir. No solo lo utilizamos para producir vitamina D y bilis con la que digerir las grasas que comemos, sino que es uno de los elementos con el que nuestro cuerpo construye hormonas y paredes celulares. Sin él no se pueden formar nuevas células ni tejidos y nuestro sistema hormonal no funcionaría. Pero además tampoco somos capaces de formar recuerdos en nuestra memoria ni pensar si no tenemos suficiente colesterol. En nuestro cerebro se encuentra el 25% de nuestro colesterol, donde es indispensable para la formación de sinapsis neuronales.

    Nuestro propio cuerpo produce entre el 85% y el 90% del colesterol, principalmente en el hígado, esto es muy importante porque quiere decir que tan solo entre el 10% y el 15% de nuestro colesterol procede de los alimentos. Por lo tanto una dieta baja en grasas tiene un impacto bastante bajo en el intento por reducirlo, pero un impacto bastante alto, y negativo, en nuestra salud, ya que si no comemos grasas de calidad tendremos los problemas derivados de la falta de colesterol. Finalmente esto se está reconociendo y un ejemplo de ello es que la Guía Alimentaria para Americanos (Creada por la el Comité Asesor de Guías Alimentarias, dependiente del departamento de Salud de EE.UU) en su edición del 2015 indicará que el colesterol no está considerado como un nutriente problemático si se consume demasiado, por lo que eliminará las limitaciones que hasta ahora aparecían en esta guía sobre el consumo de colesterol. Esto rompe con décadas en las que se ha recomendado una dieta bajas en grasas para reducirlo, aunque las investigaciones nunca han conseguido demostrar que la causa de los problemas cardíacos sean los niveles altos de colesterol.

    Tipos de colesterol
    La verdad es que no hay un colesterol bueno o uno malo. Solo hay un colesterol, que es bueno además. Realmente cuando se mira el colesterol en un análisis de sangre lo que se está mirando es la cantidad de lipoproteínas. Las lipoproteínas son moléculas que tienen dos partes: una es proteína y la otra es una grasa. En este caso su función es asociarse con moléculas de colesterol para transportarlo a través del torrente sanguíneo. Los dos tipos de lipoproteínas son:
    • HDL (High density lipoprotein): El colesterol llamado “bueno” porque se encarga de eliminar la placa arterial.
    • LDL (Low density lipoprotein): El colesterol “malo”, ya que según se nos explica puede formar placas en nuestros vasos sanguíneos haciendo que pierdan flexibilidad o que se formen trombos que pueden provocar ataques cardíacos o trombosis.

    Son estas dos lipoproteínas, las HDL y las LDL, lo que realmente se mira en un análisis de sangre, no el colesterol en si. Las lipoproteínas LDL con un tamaño pequeño son capaces de colarse entre las junturas de nuestros vasos sanguíneos y gracias a su oxidación (se vuelven rancias) provocar inflamación y daños. Una buena manera de aumentar las HDL y reducir las LDL es simplemente ponerse un rato al sol para producir vitamina D y comer alimentos ricos en calcio (exceptuando alimentos procesados, enriquecidos con calcio y lácteos pasteurizados), así como aumentar los alimentos ricos en vitamina A, C y E, que evitan la oxidación del colesterol LDL.

    El colesterol también se puede transportar asociado a los triglicéridos y a un tipo de lipoproteína, la Lp (a). Estas dos sustancias sí que pueden ser peligrosas para nuestra salud, ya que están asociadas a problemas cardíacos y diabetes. Un alto nivel de  triglicéridos, en concreto, es el resultado de una dieta alta en azúcares (incluyendo cereales y fruta), sedentarismo, obesidad y otros malos hábitos como fumar o beber alcohol.



    COLESTEROL Y SALUD

    El colesterol es conocido como el causante del aumento de problemas cardíacos que vivimos hoy en día. Según la teoría más extendida, se le atribuye la formación de coágulos en los vasos sanguíneos y la formación de placas en las arterias. Pero esto son solo medias verdades y de hecho el colesterol ni tan solo es una gran indicador de la existencia de problemas cardíacos ni está demostrado que sea el causante de los mismos. La producción de colesterol y su acumulación en nuestras arterias está provocada por dos problemas que son: estrés e inflamación. Sin ellos nuestro cuerpo no tendría que producir tanto colesterol ni enviarlo a nuestras arterias con el riesgo de provocar problemas.

    Inflamación

    La inflamación es un mecanismo de defensa de nuestro cuerpo contra situaciones, enfermedades o sustancias peligrosas para nosotros. Es algo muy útil si se utiliza de manera puntual, pero se convierte en un problema si se cronifica, por ejemplo, debido a una dieta con gluten y/o rica en azúcares. La inflamación cronificada provoca daños en nuestras arterias, lo que hace que nuestro cuerpo envíe colesterol a la zona afectada para repararla. Esa reparación, que es una especie de cicatriz, es lo que llamamos placa y estas placas, junto con la sangre más espesa de lo normal que se produce debido a la inflamación, es lo que puede provocar problemas cardíacos. El colesterol es considerado el culpable de manera injusta de los problemas cardíacos debido a que se encuentra en el lugar en el momento del crimen. Como hemos indicado antes, el colesterol forma parte de cualquier membrana celular, por lo que es imprescindible para la formación de nuevas células que reparen el daño provocado por la inflamación. El problema entonces no sería el colesterol propiamente, sino la inflamación cronificada. Lógicamente nuestro cuerpo prefiere una acumulación de colesterol que una posible rotura de un vaso sanguíneo.

    Estrés

    El estrés provoca una serie de mecanismos (inflamación es uno de ellos) que requieren la producción de colesterol por parte de nuestro cuerpo, principalmente para producir hormonas como el cortisol. El estrés cronificado es uno de los factores principales que hace que nos sea tan difícil reducir el colesterol. El propio hecho llevar una dieta baja en colesterol y de intentar mantener el colesterol bajo es a veces tan estresante que provoca que no solo no se pueda reducir el colesterol sino que aumente.

    Una nueva teoría sobre la formación de placa arterial explica que el motivo podría ser el déficit de sulfato de colesterol, que es muy importante para el funcionamiento de nuestro cerebro y nuestro corazón. El sulfato de colesterol se produce en nuestra piel cuando la exponemos al sol, como sucede con la vitamina D, con la que tiene una estrecha relación. Nuestro cuerpo necesita el sulfato de colesterol y en el caso de que no lo pueda producir debido a falta de exposición al sol lo fabrica a partir del colesterol LDL convirtiéndolo en placa arterial. Durante este proceso, dentro de la placa, las plaquetas de nuestra sangre convierten el colesterol de la placa en sulfato de colesterol utilizando homocisteína. Esto explicaría el nivel alto de homocisteína relacionado con la formación de placa arterial. Si tomamos estatinas (medicamento para reducir el colesterol) nuestro cuerpo no será capaz de producir placa para obtener sulfato de colesterol, lo que puede conducir a una insuficiencia cardíaca.



    COLESTEROL Y ENFERMEDAD

    Debido a que el colesterol que comemos solo representa el 10% o el 15% del colesterol total en nuestro cuerpo, normalmente no es posible reducir el colesterol a través de la dieta, por lo que acaba siendo necesario el uso de medicamentos, y en concreto las estatinas, con los lógicos efectos secundarios. Este medicamento no solo reduce el colesterol sino también el Coenzima CoQ10, que provoca falta de energía y debilidad muscular. También provocan atrofia y destrucción de los músculos y debido a ello problemas renales. Debemos tener en cuenta que el corazón es un músculo que precisamente se intenta proteger cuando se toman estatinas, por lo que es incoherente su uso, ya que de manera prolongada puede provocar fallos cardíacos.

    Otros problemas de los medicamentos para reducir el colesterol son:
    • Daños en nervios que provocan problemas para andar y dolor en manos y pies.
    • Vértigos.
    • Problemas cognitivos  y pérdida de memoria (debido en parte al bajo colesterol).
    • Aumento del riesgo de cáncer (debido en parte al bajo colesterol).
    • Sistema inmunológico deprimido.
    • Depresión y comportamientos violentos o agresivos debido a que afecta a la producción de serotonina, que es la hormona que nos relaja (también por el bajo colesterol).
    • Problemas hepáticos.
    • Disminución de la capacidad sexual.
    Antes de tomar estatinas también debemos recordar que si no tenemos suficiente colesterol las paredes de nuestras células no pueden formarse correctamente, lo que afecta a la formación de cualquier célula de nuestro cuerpo y por lo tanto a la regeneración de nuestros tejidos (músculos, cerebro, etc.…).

    Tener un colesterol anormalmente bajo de manera natural (sin provocarlo con medicamentos) es síntoma de estrés en la función tiroidea, así como de anemia, infección y es común en las personas con problemas autoinmunes.



    COMO REDUCIR Y PREVENIR LOS PROBLEMAS CARDÍACOS

    Le mejor manera de reducir los problemas cardíacos y si se quiere también los niveles de colesterol es reducir la inflamación y el estrés. Para ello son buenos estos consejos.
    • Uno de los consejos más importantes es reducir el estrés. Lo podemos conseguir  practicando yoga, tai-chi, paseando por la naturaleza, escuchando música relajante, etc.
    • Eliminar los alimentos inflamatorios como las grasas trans, el gluten, los azúcares (entre ellos el alcohol), los alimentos transgénicos y los alimentos con conservantes y colorantes artificiales.
    • Comer alimentos ricos –no enriquecidos- en omega 3 o que sean fuentes del mismo como: semillas de lino o pescado (teniendo en cuenta el mercurio) o tomar suplementos de omega 3 como: aceite de pescado o krill, aceite de perilla o aceite de lino.
    • Comer alimentos ecológicos y cocinar a bajas temperaturas, especialmente la comida de origen animal.
    • Tomar aceites y grasas saludables como: aceites de coco y oliva virgen, mantequilla, aguacates, frutos secos, semillas o huevos (con la yema poco hecha). Evitar los alimentos fritos y los lácteos de vaca pasteurizados.
    • Comer más verdura, que es uno de los factores anti-placa arterial más potente, gracias a su gran contenido en minerales y vitaminas.
    • Hacer ejercicio, pero sin pasarse, ya que un exceso actúa de estresor para el cuerpo.

    En conclusión, una dieta baja en grasas, que es la que se suele recomendar para prevenir el colesterol elevado, provoca un déficit en la producción de los tejidos de nuestro cuerpo, que además serán de mala calidad al no tener disponible las grasas saludables adecuadas. Este tipo de dietas también implican normalmente un aumento en el consumo de cereales y fruta, lo que aumenta la ingesta de azúcares y conducen a problemas cardiacos, que es precisamente lo que intentamos evitar.


    Artículo elaborado para Sopa Tóxica
     

    2 de marzo de 2015

    Sopa Tóxica: El colesterol es clave para nuestra vida


     
    EL COLESTEROL ES CLAVE PARA NUESTRA VIDA



    Este mes en Sopa Tóxica hablamos del colesterol. El colesterol es conocido como el causante del aumento de problemas cardíacos que vivimos hoy en día. Según la teoría más extendida, se le atribuye la formación de coágulos en los vasos sanguíneos y la formación de placas en las arterias. Pero esto son solo medias verdades y de hecho el colesterol ni tan solo es una gran indicador de la existencia de problemas cardíacos ni está demostrado que sea el causante de los mismos.



    Sopa Tóxica: El Colesterol, en Hágase la luz de Radio Euskadi:



    Duración aprox. 24 minutos

    Para descargar el audio en mp3, clicar el siguiente enlace con el botón derecho del ratón y guardar el archivo: Enlace mp3


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    17 de febrero de 2015

    El trigo, un alimento poco saludable más allá del gluten





    EL TRIGO, UN ALIMENTO POCO SALUDABLE MÁS ALLÁ DEL GLUTEN



    Cuando los profesionales de la salud nos aconsejan que lo mejor es comer variado no caemos en la cuenta de que la manera de comer hoy en día es muchas cosas, pero no variada. La pérdida de una gran variedad de alimentos que comíamos en el Paleolítico (desde diferentes animales, raíces y bayas hasta insectos o flores, por ejemplo) fue provocada por el comienzo del Neolítico y la expansión de la agricultura y de la ganadería. La diversidad de los alimentos que los humanos comíamos se ha ido viendo reducida a lo largo de la historia y especialmente durante este último siglo en el que el trigo ha ocupado un espacio cada vez más grande en nuestra alimentación en detrimento de las verduras y hortalizas que hasta hace unos años compensaban nuestra dieta.

    Los griegos y especialmente los romanos fueron los encargados de extender el cultivo del trigo, que formaba parte de la triada mediterránea (vid, aceite y trigo) y que gracias a la romanización pasó a ser un pilar de nuestra alimentación, de nuestra cultura e incluso de la religión católica (el cuerpo de Cristo). Aún así, el trigo presenta algunos problemas para nuestra salud, que, a pesar de los siglos que hace que lo consumimos, hace que no sea demasiado aconsejable para la mayoría de personas.


    Gluten

    El problema más conocido del trigo es el gluten. La palabra gluten designa a una familia de proteínas común a todos cereales, pero de manera coloquial llamamos gluten al “gluten malo”, el que no toleran los celíacos y que se encuentra en el trigo, la cebada y el centeno. La celiaquía es el problema más claro a nivel clínico que causa el gluten y sus síntomas pueden comprender desde todo tipo de problemas digestivos hasta problemas cognitivos, dolor articular, fatiga, déficit de atención, infecciones de riñón o de vesícula, dolor muscular, depresión o desnutrición, entre otros muchos.

    Esta enfermedad que era rara hasta hace unos 15 años, hoy en día afecta al 1% de la población a nivel mundial y se cree que entre el 10 y el 40% es susceptible a padecerla. Muchos celíacos y padres de celíacos se sienten mal debido a que les han dicho que su enfermedad es genética, pero esto no es realmente así de simple. Estas personas tienen una predisposición genética y el hecho de que se manifieste el gen que causa la enfermedad no depende del gen, sino de las circunstancias, tal y como está demostrando la epigenética. Una de las circunstancias en este caso es que el trigo ha aumentado el contenido en gluten un 50% en los últimos 50 años provocando celiaquía con más facilidad a individuos susceptibles. Este aumento del porcentaje de gluten sumado a los restos de sustancias químicas con las que se tratan los cultivos de cereales convencionales aumenta también los problemas de salud de las personas no celíacas, especialmente causando problemas digestivos e intestino permeable. Gracias a tener los intestinos permeables, las grandes moléculas de gluten que son muy difíciles de digerir se cuelan en nuestro cuerpo generando inflamación y contribuyendo a desarrollar problemas autoinmunes (alergias, Hashimoto, lupus, etc.).

    Lo que normalmente no se explica es que el gluten afecta a la mayoría de población, ya se sea celíaco o no, y ya hay un consenso a nivel internacional sobre la existencia de la intolerancia al gluten no celíaca. Algunos médicos afirman que hasta un 90% de sus pacientes mejoran de sus problemas de salud cuando dejan de comer gluten. Hasta 200 enfermedades están relacionadas con él, incluidas algunas enfermedades llamadas mentales.



    Lectinas

    El gluten es quien tiene la fama de problemático, pero además del gluten el trigo contiene otras sustancias que son un problema para nosotros y que nos tendrían que hacer plantear si el trigo es realmente un alimento adecuado para humanos. Entre estas sustancias unas de las más problemáticas son las lectinas.

    Las lectinas son proteínas que tienen la capacidad de adherirse a los tejidos (huesos, colágeno, etc.) provocando la destrucción celular y generando serios problemas de salud. Además del trigo, las lectinas se pueden encontrar en otros alimentos como patatas, legumbres, así como en el resto de cereales y es una de las formas de defensa que tienen estas plantas especialmente contra los hongos, las bacterias y los insectos. La lectina del trigo es la aglutinina de germen de trigo.

    La aglutinina de germen de trigo es extremadamente potente, resistente y su presencia es excepcionalmente alta gracias a siglos de selección artificial provocada por el cultivo de la planta, por lo que la cocción y el procesado del trigo no la reducen considerablemente.

    Debido a su capacidad para adherirse a nuestros tejidos y nuestras células, la aglutinina provoca bastantes problemas de salud, algunos de ello son los siguientes:
    • Daña el intestino de una manera muy similar a como lo hace el gluten, aunque no se sea celíaco.
    • Estimula la inflamación especialmente del intestino delgado y también estimula a nuestro propio sistema inmunitario para que nos ataque contribuyendo a desarrollar enfermedades autoinmunes. 
    • Una vez dentro de nuestro cuerpo es capaz de atravesar la barrera que protege a nuestro cerebro pudiendo provocar enfermedades neurodegenerativas. 
    • Puede provocar la muerte celular de células cancerosas, pero también de las sanas.
    • Mimetiza la insulina, provocando resistencia a la insulina y obesidad, lo que acaba llevando a la diabetes. También provoca resistencia a la leptina e interfiere en la función de la tiroides. 
    • Puede influir negativamente en la fertilidad debido a que se adhiere a los espermatozoides y a las células de los ovarios.



    ¿Porqué comemos trigo?

    Una prueba de que quizá el trigo debería ser considerado como un alimento no saludable es que además tiene un efecto narcótico. Cuando la molécula de gluten se rompe en nuestros intestinos (gracias a la acción de bacterias, algunas de ellas problemáticas, ya que nosotros no somos capaces) se liberan proteínas con propiedades opiáceas que afectan a nuestro sistema nervioso como lo haría un narcótico. Esto podría ser una posible explicación a la afición por el cultivo del trigo en nuestra cultura. Otra explicación podría ser el buen sabor que tiene para los humanos gracias a la alta cantidad de azúcar y de ácido glutámico que contiene, que actúa como un potenciador de sabor y que hace que para nosotros el trigo tenga un sabor excepcional. El problema es que este aminoácido puede contribuir a la aparición de enfermedades neurodegenerativas como Alzheimer o Esclerosis Múltiple y problemas nerviosos como déficit de atención o epilepsia.



    Conclusión

    Además de los antinutrientes de los que hemos hablado, el trigo presenta otros problemas que lo convierten en un producto que se podría considerar no recomendable, tanto si es integral como si es refinado. Una buena manera de probar esto sin necesidad de análisis médicos ni nada es simplemente dejar el gluten durante 3 meses y ver qué pasa con nuestra salud en general. Si creemos que dejar el trigo no nos aporta nada, entonces podemos volverlo a introducir y también ver qué pasa cuando lo introducimos, ya que nos podemos llevar una sorpresa. Hacer la prueba de dejar el gluten durante una temporada está especialmente recomendado si se padece alguna enfermedad autoinmune, cáncer, problemas digestivos, dolor de cualquier etiología o enfermedades psicológicas y mentales. Es muy importante tener en cuenta que al dejar el gluten podemos empeorar, lo cual no es una mala señal sino al contrario, es síntoma de que nuestro cuerpo está haciendo limpieza.

    Algunas alternativas al trigo y demás cereales con gluten son el arroz, el trigo sarraceno, el mijo, el amaranto, la quínoa y el maíz, aunque este último no esté demasiado recomendado. Igualmente es importante tener en cuenta que para una salud óptima nuestra alimentación no debería basarse en los cereales como sucede actualmente, sino en las verduras.

    La agricultura se puede considerar un gran avance, pero nos trajo la aparición de muchas enfermedades desconocidas hasta entonces. En concreto, el consumo de algunos cereales como el trigo conlleva un precio que quizá es demasiado alto e innecesario, por lo que deberíamos considerar el cambiar nuestra alimentación para poder tener la mejor salud posible, a pesar de que con ello cambie nuestra cultura, lo que tampoco tiene que verse como algo negativo sino como una evolución.

    Artículo elaborado para Sopa Tóxica
     

      
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